López-Dóriga y el quién es quién en las mentiras

López-Dóriga y el quién es quién en las mentiras - Joaquín López-Dóriga.
Joaquín López-Dóriga.

Hubiera sido ideal elaborar un manual de análisis de contenido con elementos jurídicos y deontológicos

POR ERNESTO VILLANUEVA
COLABORADOR
@EVILLANUEVAX

He seguido con interés la nueva sección de la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador denominada Quién es quién en las mentiras. La semana pasada dediqué mi espacio de la revista Proceso a revisar normativamente el tema (shorturl.at/iptU6).

En esa oportunidad dije que la diferencia entre la información y la opinión tiene fronteras muy delgadas y que, por tanto, debía la Presidencia ser cuidadosa en el tratamiento valorativo de los contenidos.

Un mensaje de Joaquín López-Dóriga resulta de una gran riqueza para hacer un análisis de caso. En efecto, López- Dóriga afirmó, a propósito de una gira del presidente López Obrador por Guerrero, lo siguiente: “En riesgo. El presidente López Obrador pasa frente a un hombre armado como si nada” (shorturl.at/yJNV5).

Este mensaje tiene dos componentes, el primero de tipo informativo “El presidente López Obrador pasa frente a un hombre armado”.

Se trata de una imputación de hechos donde puede aplicarse el test de veracidad, es decir, se puede calificar de verídica (ojo: no tienen que ser necesariamente verdadera para estar protegida por el artículo Séptimo de la Constitución Federal) o no.

En esta oportunidad, el video que acompaña al tuit deja claro que esa información es no sólo veraz, sino incluso verdadera.

La otra parte del mensaje con las frases “En riesgo” y “como si nada” entra en la parte de opinión.

Es de explorado derecho que las opiniones al ser juicios de valor no pueden ser calificadas de falsas o veraces, en donde en principio ese discurso está protegido ampliamente por el artículo Sexto Constitucional, con independencia de que guste o no.

Por supuesto, hay algunas expresiones como el insulto gratuito que no están amparados por el régimen normativo mexicano, pero éste no es el caso. Mensajes como el de López-Dóriga deben ser objeto de revisión escrupulosa para saber si tienen méritos o no para ser parte de la nueva sección de la conferencia matutina.

La respuesta al ejercicio del derecho de réplica del periodista fue poco afortunada y se buscó una salida lateral a modo de respuesta.

Lo adecuado hubiera sido primero elaborar un manual de análisis de contenido con elementos jurídicos y deontológicos antes de iniciar esta nueva incursión.

No se hizo. Le habría dado reconocimiento a esa sección, empero, si se hubiera ejercido la autocrítica desde el área de Comunicación Social de la Presidencia de la República al haberle respondido reconociendo el error extendiéndole las disculpas a López-Dóriga por ese error de análisis.

Nadie está exento de errar, es parte de la condición humana, pero empeñarse en el error le resta méritos a esa cruzada para identificar la mentira informativa.

La pulcritud del análisis que se pueda llevar a cabo en esa tarea ayudaría mucho a mejorar la calidad de la información que circula en el mercado de las ideas, pero para ello hay que hacer la tarea previamente.

*Texto publicado en El Heraldo de México

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