El problema de Trump en México

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Si bien Trump se ha mantenido en un diálogo de competencia con Peña Nieto, la llegada de López Obrador a la presidencia podría suponer un reto mayúsculo para los intereses de Estados Unidos

En caso de que Andrés Manuel López Obrador gane las próximas elecciones, el presidente estadounidense Donald Trump podría lamentarse las oportunidades perdidas para promover los intereses de Estados Unidos con el actual gobierno mexicano, señaló un artículo de The Wall Street Journal.

Y es que los problemas que una presidencia de López Obrador podría traer a Estados Unidos van más allá de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), indicó Mary Anastasia O’Grady en el artículo “El problema de Trump en México”.

“AMLO dice que él es un moderado antisistema que va a destronar a una clase política corrupta. Otros dicen que es un corporativista mexicano anticuado. Pero no puede llegar a la residencia presidencial sin la izquierda dura de México. Si lo hace, estará bajo presión para resarcir los elementos más extremos de su campaña”, apuntó.

AMLO y Trump. Foto de 24 Horas

Abundó que el mercado le impondrá cierta disciplina económica, sin embargo, “no habrá ningún costo para abrir las puertas de la Secretaría de Relaciones Exteriores de su gobierno a todos los idiotas útiles, verdaderos creyentes en la utopía y la escalada hambrienta de poder en el país”.

“Una vez dentro, traerán a sus amigos de lugares como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia e Irán para educar y proporcionar atención médica en los barrios y pueblitos, y para compartir consejos militares”, agregó.

Anastasia O’Grady refirió que el equipo de López Obrador entiende los riesgos de un colapso del peso provocado por una estampida de inversionistas hacia la salida si él es declarado ganador, por lo que enfatiza su respeto y amistad con Estados Unidos, además de prometer que no habrá retrocesos de la economía de mercado.

“Entre la elección y la toma de posesión del 1 de diciembre, se esperan aún más garantías de continuidad. Cualquier cosa menos que eso podría terminar su presidencia antes de que comience”, indicó.

La columnista señaló que, sin embargo, hay grandes inconsistencias entre la cosmovisión de López Obrador y su insistencia de que él es un centrista, ya que “él no puede, por ejemplo, prometer restricción fiscal mientras vierte recursos del gobierno en la agricultura con el objetivo de revivir la vida agraria de 1960”.

Tampoco ha reconciliado su larga historia de oposición a la inversión privada en petróleo y gas con sus sugerencias cambiantes de que no interrumpirá la apertura de la industria energética, agregó.

“Sin embargo, este potencial de inestabilidad económica palidece en comparación con los peligros que presentan las estrechas relaciones entre el Movimiento Nacional de Regeneración, de López Obrador, y varias dictaduras militares. Estos no son acercamientos casuales, son declaraciones de solidaridad ideológica, y son peligrosos”, advirtió.

Anastasia O’Grady citó además al escritor mexicano Fernando García Ramírez, quien señaló que los jugadores clave en Morena “mantienen una intensa relación con el chavismo en general y el partido de Maduro -el Partido Socialista Unido de Venezuela- en particular”.

La columnista advirtió también que “atraerá oportunistas que lo ven como una forma de salir adelante”, como Alfonso Romo o la senadora Gabriela Cuevas, “que una vez perteneció al Partido Acción Nacional de centroderecha, pero saltó a Morena en enero para avanzar en su carrera política”.

Con información de The Wall Street Journal


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