Buena parte de narrativa en Caso Ayotzinapa se sostiene, afirma exfiscal de Guerrero
Acciones para la visibilización del caso en el antimonumento +43 sobre Paseo de la Reforma. Foto de Notimex / Archivo.

Iñaki Blanco, exfiscal de Guerrero, afirmó que buena parte de la narrativa de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014, “se sostiene“.

El exfiscal guerrerense acudió a las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) para declarar por tercera ocasión como testigo por el Caso Ayotzinapa, en donde apuntó que entre los hechos que se sostienen es que dicha desaparición de los estudiantes normalistas fue obras de la organización criminal conocida como Guerreros Unidos.

Hay buena parte de la narrativa de origen que sustentó, o a la que dio inicio la Fiscalía General del Estado de Guerrero, que se sostiene”, señaló.

“La autoría material e intelectual de los hechos radica en una organización delictiva conocida como Guerreros Unidos, ahí están los chats de Chicago, las intervenciones legales de la DEA; ahí están unos chats que nos dieron a conocer hace unos días por parte de la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia. Tienen que ver con trabajos del Ejército, en donde queda más que claro que fueron las cabezas de los Guerreros Unidos, sus gatilleros, sus lugartenientes, de los que tuvieron que ver en este hecho”, explicó Blanco.

Blanco es afirmó que los 33 involucrados por estos hechos, que fueron indagados durante su etapa en la Fiscalía, siguen en prisión.

“Esas personas son capaces de vender su alma al diablo con tal de obtener un beneficio”, aseveró.

Según la polémica versión del Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), los 43 estudiantes de la escuela para maestros de Ayotzinapa fueron detenidos la noche del 26 de septiembre de 2014 por policías corruptos en Iguala (Guerrero) y entregados al cártel Guerreros Unidos, que los asesinó e incineró en el basurero de Cocula y tiró los restos en un río cercano.

Este relato, conocido como la “verdad histórica”, fue cuestionado por los familiares y por una investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que señaló que los cuerpos no pudieron ser quemados en ese lugar.

El actual Gobierno derrumbó definitivamente esta versión al identificar restos no calcinados de Christian Rodríguez en 2020 y de Jhosivani Guerrero en junio pasado, ambos en la barranca de la Carnicería, fuera del basurero.

Con información de López-Dóriga Digital y Excélsior