#Video Guardia se desmaya en capilla ardiente de Isabel II
Foto de captura de pantalla

Un guardia real sufrió un desmayo mientras hacía su vigilia en la capilla ardiente de la reina Isabel II, que se llevó a cabo en Westminster Hall ante miles de personas.

En redes sociales se viralizó el momento en que el oficial mantenía su posición frente al féretro de Isabel II, cuando de repente se desplomó de cara al suelo ante la sorpresa de sus compañeros y de los visitantes al recinto del Parlamento británico.

De inmediato, el guardia real fue auxiliado por sus compañeros, quienes lo llevaron de inmediato a que recibiera atención médica. No se han detallado hasta el momento las razones del colapso.

Los guardias reales normalmente rotan alrededor del ataúd cada 20 minutos, con un turno completo que dura 6 horas. La cadena BBC, que transmitía en vivo la ceremonia, tuvo que cortar la transmisión hasta que se resolvió el incidente.

Un río de personas avanza este jueves en paralelo al londinense río Támesis para llegar al Parlamento británico, donde se ubica la capilla ardiente de Isabel II, de la que quieren despedirse antes de que sea enterrada el lunes 19 de septiembre.

La cola para ver el féretro de la soberana, muerta el 8 de septiembre a los 96 años, se alargaba en la tarde de hoy unos 7 kilómetros, rebasando el puente de Londres en dirección este, y es posible que crezca aún más de cara al fin de semana.

La gente -muchos de ellos personas mayores o de mediana edad, en buena parte mujeres- mantiene un espíritu positivo, de colaboración entre ellos, ilusionada por decir adiós a la reina y por vivir un momento histórico.

Antes de entrar a Westminster Hall, que abrió sus puertas al público ayer a las 17:00 h local, los visitantes deben pasar estrictos controles de seguridad, que impiden, entre otras cosas, sacar fotos o depositar ofrendas ante el ataúd de la monarca.

En la capilla, los ciudadanos circulan en respetuoso silencio por los flancos del féretro, velado por guardias todo el día, y apenas pueden detenerse brevemente para hacer una reverencia o guardar un momento de reflexión antes de volver a salir al exterior.

Con información de López-Dóriga Digital