En llamada telefónica EPN no cedió ante presiones de Trump: Washington Post

Trump parecía reconocer que sus amenazas para hacer pagar a México por el muro lo habían dejado acorralado políticamente


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Donald Trump convirtió en una de sus principales promesas de campaña construir un muro a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos y hacer que México pagara por este.

Pero en su primera llamada en la Casa Blanca con el presidente de México, Trump describió su postura de señalar a México como un problema político creciente, presionando al líder mexicano para que dejara de decir públicamente que su gobierno nunca pagaría por la construcción del muro.

“No se puede decir eso a la prensa”, dijo Trump repetidamente, según una transcripción de la llamada del 27 de enero obtenida por The Washington Post. Trump dejó claro que se dio cuenta que la financiación tendría que provenir de otras fuentes, pero amenazó con cortar el contacto si el presidente mexicano Enrique Peña Nieto continuaba haciendo declaraciones desafiantes sobre negarse a pagar por el muro.

El financiamiento “funcionará de alguna manera”, dijo Trump, agregando luego que “saldrá en el lavado, y eso está bien”. Pero “si usted va a decir que México no va a pagar por el muro, entonces no quiero reunirme con ustedes más porque no puedo vivir con eso”.

Él describió el muro como “lo menos importante de lo que estamos hablando, pero políticamente esto podría ser el asunto más importante”.

 

Foto de internet.

El acalorado intercambio se produjo durante los días consecutivos de las llamadas que Trump mantuvo con líderes extranjeros una semana después de asumir el cargo. El Washington Post ha obtenido transcripciones de las conversaciones de Trump con Peña Nieto y el primer ministro australiano Malcolm Turnbull.

Las transcripciones de las llamadas se basaron en los registros hechos por empleados de la Casa Blanca que supervisan las llamadas de Trump. Conocido como un “memorándum de conversación”, tales documentos se distribuyen comúnmente al personal de la Casa Blanca y a los principales responsables políticos.

Trump pasó gran parte de su llamada con Peña Nieto tratando de convencer al presidente mexicano de que dejara de hablar sobre cómo se pagaría el muro. Dos días antes, Trump había firmado una orden ejecutiva ordenando la construcción en la frontera sur, pero la financiación para ella sigue sin aclararse.

“En el muro, tú y yo tenemos un problema político”, dijo Trump. “Mi gente se levanta y dice: ‘México pagará por el muro’, y su gente probablemente diga algo similar en su idioma, pero ligeramente diferente”.

Trump parecía reconocer que sus amenazas para hacer pagar a México le habían dejado acorralado políticamente: “He estado hablando de esto durante un período de dos años”.

Para resolver el problema político, Trump presionó a Peña Nieto para que dejara de hablar sobre el muro. Cuando se insiste en quién pagará por la construcción, “Debemos decir: ‘Trabajaremos juntos para resolver esto’, y esto funcionará de alguna manera, a diferencia de que tú digas: ‘No pagaremos’, y yo continúe diciendo: ‘No pagaremos'”, dijo el magnate.

“Porque desde un punto de vista económico, es lo menos importante de lo que estamos hablando, pero psicológicamente, significa algo, así que digamos “vamos a resolverlo”, añadió el estadounidense. “Y si quieres hacer eso, entonces volveremos a la mesa de negociaciones con Jared (Kushner) y Luis (Videgaray). Y estoy seguro de que pueden hacer algo que sea bueno para ambas naciones, y obviamente eso sería algo positivo”.

Peña Nieto se resistió a la propuesta de Trump, diciendo que las reiteradas amenazas del magnate habían colocado “un gran peso en nuestra espalda, señor presidente”. Advirtió que “mi posición ha sido y seguirá siendo muy firme, diciendo que México no pagará por el muro”.

Trump objetó: “Pero no puede decir eso a la prensa. La prensa se va a ir con eso, y yo no puedo vivir con eso”.

Peña Nieto reiteró que el plan fronterizo “es un tema relacionado con la dignidad de México y atenta directamente contra el orgullo nacional de mi país”, pero accedió a “dejar de hablar del muro”.

Trump le dijo a Peña Nieto que sabía “cómo hacer construcciones muy baratas… y será un mejor muro y se verá bien”.

El magnate insistió a Peña Nieto por el déficit comercial de Estados Unidos con México y el flujo de drogas ilegales a Estados Unidos.

“Tenemos un problema masivo de drogas donde los niños se están haciendo adictos a las drogas porque las drogas se venden por menos dinero que los dulces”, dijo Trump. “Gané New Hampshire porque New Hampshire es una guarida infestada de drogas”.

Peña Nieto respondió diciendo que el tráfico de drogas en México está “en gran medida respaldado por las cantidades ilícitas de dinero y armas procedentes de Estados Unidos”.

Trump también amenazó con imponer aranceles de hasta un 35 por ciento a las importaciones procedentes de México, diciendo que como presidente le habían dado “tremendos poderes fiscales para el comercio”, aunque las tarifas son principalmente impuestas por el Congreso.

A pesar de la fricción, Trump en otros momentos trató de suavizar la conversación con Peña Nieto, diciéndole que “tú y yo seremos siempre amigos”, y que si pudieran resolver sus disputas sobre la frontera y el comercio, “casi llegaremos a ser los padres de nuestro país”.

“Quiero la mejor solución también para México. No solo quiero una gran solución para los Estados Unidos (sobre imponer impuestos a los productos que entren a EE.UU.). Y lo que estoy hablando no es una buena solución para México – es una gran solución para los Estados Unidos, que es un arancel sobre todo lo que entra en nuestro país. Ahora, esa es la mejor solución económicamente para los Estados Unidos, pero siento que es importante que como nuestro vecino, tengamos una relación fuerte – cuanto más fuerte mejor”, manifestó el mandatario estadounidense.

“Ahora, la razón por la que me gusta un acuerdo es que México sea un país fuerte y feliz. Creo que puedo hacer eso. Y podemos acercarnos lo suficiente para tener un acuerdo decente para los Estados Unidos, pero al mismo tiempo tener un buen acuerdo para México”, añadió.

Enrique Peña Nieto contestó “y tenemos que generar empleos, y tenemos que ser más fuertes y tenemos que estar creciendo. Comparto esa posición con usted”, a lo que el magnate replicó “somos usted y yo contra el mundo, Enrique, no lo olvide”.

“Dejemos de hablar de quién pagará por el muro, dejar de hablar del muro en general, porque creo que hay una manera más creativa de que podemos empezar a buscar una solución. Y es la forma en que podemos eliminar el gran obstáculo en nuestro camino”, enfatizó el mandatario mexicano.

“Comprendo perfectamente que es su derecho de soberanía hablar de esto, porque está protegiendo su frontera sur. Pero esto no puede ser lo más fuerte en nuestro camino a tal grado que nos impida tener un diálogo y nos impida tener desarrollo económico”, complementó.

Trump contestó: “Si lo desea, puede emitir un comunicado diciendo que tuvimos una gran conversación y nuestros equipos van a seguir hablando y solo decir que no vamos a hablar del muro. Discutiremos otras cosas pero tuvimos una buena conversación”.

El magnate más adelante insistió en que Videgaray y Kushner se reunieran para definir los tiempos de trabajo y los principales temas a discutir entre los representantes de ambos país. Peña Nieto estuvo de acuerdo, luego Trump intentó suavizar la situación una vez más.

 

EPN y Trump. Foto de Reuters

 

 

“Bien. Quiero que sea tan popular que su pueblo pida una enmienda constitucional en México para que puedas volver a ser presidente por otros seis años”, apuntó Trump.

El presidente mexicano contestó: “Es muy amable, Sr. Presidente. Y en realidad, lo único que me interesa es que ambas naciones lo hagan bien – para su gobierno, para usted y para que realmente tengamos una relación de amistad y una relación muy constructiva”.

El mandatario estadounidense una vez más elogió al mexicano: “sus palabras son realmente muy hermosas, deberíamos de incluirlas en el comunicado”.

“Bueno, es mi honor y tendremos un gran éxito. Le explicaré a Jared todo y deberían hablar pronto (con Videgaray). Te agradezco todo tu tiempo, también, Enrique, y espero verte pronto. Confío en esos dos (Videgaray y Kushner), también en sus equipos, harán algo que será genial para ambos países”, concluyó el magnate.

Con información de The Washington Post