La experiencia de víctimas de abusos tras reunirse con el papa

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El papa continúa con sus reuniones de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes en Chile, como parte de sus medidas para salvar a una iglesia en crisis

El papa Francisco continúa con su misión de salvar una iglesia chilena en crisis, para lo cual se reunió el pasado 2 de junio durante más de cuatro horas con siete sacerdotes y dos fieles laicos, víctimas de abusos por parte de un clérigo. Los diálogos se realizaron tanto de manera individual como en parejas.

Eugenio de la Fuente, sacerdote y víctima de abusos sexuales, comentó que el papa escuchó atentamente toda su experiencia. “Él nos escuchó. Pueden haber surgido algunas ideas a partir de la opinión que le presentamos, pero lo fundamental fue la escucha, la acogida y la empatía”, dijo.

De la Fuente fue uno de los afectados por lo que se ha conocido como “sistema Karadima”, que hace referencia a toda una estructura de poder montada por el influyente sacerdote en la Parroquia del Bosque en un barrio acomodado de Santiago de Chile

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Otro de los asistentes, el también párroco Francisco Astaburuagua, señaló que el sumo pontífice les pidió perdón por sus vivencias y sufrimientos. “Eso es muy reconfortante y también de una gran humildad del santo padre, de manera que estamos muy agradecidos por esa actitud del papa”, añadió.

De la Fuente comentó que al acudir a Roma solo podía sentir gratitud, consuelo y esperanza, las cuales fueron confirmadas más allá de sus expectativas debido a las palabras del papa, confiando en que sus medidas, a corto, mediano y largo plazo, permitirán mejorar la situación de la iglesia.

“Esta realidad compleja que envuelve a la Iglesia es lo que se vive también en el país: una sociedad elitista, individualismo y falta de solidaridad, esas realidades de la sociedad chilena también han permeado en la Iglesia”, matizó Astaburuagua.

Si bien se espera que Francisco acepte la mayoría de todas las renuncias presentadas por los obispos chilenos, el papa sabe que esto no es suficiente para sanar las heridas. Por lo mismo, en una carta del 31 de mayo, pidió perdón al pueblo del país  por los abusos y prometió ir al fondo de un problema que va más allá, llegando a temas como el elitismo y la discriminación.

“Es tiempo de escucha y discernimiento para llegar a las raíces que permitieron que tales atrocidades se produjeran y perpetuasen, y así encontrar soluciones al escándalo de los abusos no con estrategias meramente de contención –imprescindibles pero insuficientes– sino con todas las medidas necesarias para poder asumir el problema en su complejidad”, escribió el papa.

Añadió que una de las mayores omisiones del clero ha sido el no escuchar a las víctimas, llegando de ese modo a conclusiones parciales que no solucionan el problema.

“Una Iglesia con llagas no se pone en el centro, no se cree perfecta, no busca encubrir y disimular su mal, sino que pone allí al único que puede sanar las heridas y tiene un nombre: Jesucristo. Esta certeza es la que nos moverá a buscar, a tiempo y destiempo, el compromiso por generar una cultura donde cada persona tenga derecho a respirar un aire libre de todo tipo de abusos”, agregó.

La carta se dio a conocer tras la suspensión de 14 sacerdotes de la diócesis de Rancagua por parte del obispo Alejandro Goic, quien también los denunció ante la justicia civil. A esto se añade la dimisión de Óscar Muñoz Toledo, excanciller de la Archidiócesis de Santiago, quien se autodenunció por distintos casos de abusos.

Con información de Alfa y Omega


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