Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Boris Johnson, de la gloria electoral al estado de convulsión en solo un año

Boris Johnson, de la gloria electoral al estado de convulsión en solo un año - Boris Johnson, de la gloria electoral al estado de convulsión en solo un año. Foto Twitter @BorisJohnson
Boris Johnson, de la gloria electoral al estado de convulsión en solo un año. Foto Twitter @BorisJohnson

El primer ministro británico, Boris Johnson, se ha enfrentado a la mayor pandemia en un siglo y ha lidiado con una recesión sin precedentes

En los 365 días desde que obtuvo la mayor victoria electoral en 40 años en el Reino Unido, Boris Johnson se ha divorciado, se ha comprometido, ha tenido un hijo, ha rozado la muerte, se ha enfrentado a la mayor pandemia en un siglo y ha lidiado con una recesión sin precedentes.

Si para todo el mundo 2020 ha sido el año más largo, para el primer ministro británico esta expresión se queda corta.

Elegido con un 43.6 por ciento de los votos (el porcentaje más alto desde 1979), Johnson recibió de la sociedad británica carta blanca para, antes que nada, completar el Brexit, la salida del país de la Unión Europea.

El Reino Unido abandonó la UE efectivamente el pasado 31 de enero, pero se abrió un período de transición hasta el final de este año que está a punto de expirar sin que se haya llegado a un acuerdo para definir la relación futura.

Su predecesora, Theresa May, fue forzada a dimitir por su propio partido al no conseguir el apoyo del Parlamento a su pacto con la UE.

Johnson acabó firmando un documento muy similar al que le costó el puesto a May y se comprometió desde el primer momento a que, pase lo que pase, la transición acabaría antes de 2021.

La pandemia que lo cambió todo

Si en diciembre del año pasado Johnson festejaba y se las prometía felices ante un panorama económico benigno, la realidad de la pandemia le golpeó.

El gobierno británico apostó inicialmente por dejar expandir la enfermedad para alcanzar la llamada “inmunidad de rebaño“, pero rectificó sobre la marcha al ver cómo se convertía en el país europeo más castigado por el COVID-19.

Johnson, de 56 años, ingresó el 5 de abril por la enfermedad en un hospital, del que salió una semana más tarde tras pasar tres días en cuidados intensivos al borde de la muerte.

Solo dos días después de reincorporarse al trabajo nació por la enfermedad su primer hijo con su novia, Carrie Symonds, de 32 años, con la que este año se comprometió tras divorciarse de su segunda esposa.

La crisis suscitada por el coronavirus ha causado que la economía británica esté todavía un 8 por ciento por debajo de los niveles previos a la pandemia, y aunque los empleos se mantuvieron en respiración asistida gracias a los programas de gasto público, en las últimas semanas se suceden las quiebras de grandes almacenes, como Debenhams.

La situación económica ha frenado los planes de inversión gubernamental en el norte de Inglaterra, una zona tradicionalmente laborista, pero que cambió el sentido de su voto en las últimas elecciones para respaldar a Johnson.

Un 2021 lleno de trampas

“Un año después, estamos en peor estado que cuando empezamos. Tenemos menos dinero y los centros de las ciudades están deprimidos. La pendiente se ha inclinado y seguimos abajo”, considera la politóloga Rachel Wolf, coautora del programa de los tories para las elecciones.

En una conferencia organizada por el conservador Centro para Estudios Políticos, Wolf dijo que el Ejecutivo tiene el reto de conseguir que los votantes perciban que ha habido verdaderamente un cambio, al mismo tiempo que gestiona los efectos sanitarios y económicos de la pandemia, el Brexit y la reducción de emisiones.

A esos desafíos, el exdiputado y editor de la web Conservative Home, Paul Goodman, añadió la celebración en 2021 de las elecciones regionales en Escocia, donde los nacionalistas cuentan con alcanzar una victoria aplastante que fuerce a Londres a negociar un nuevo referéndum de independencia.

Johnson deberá afrontar todo ello sin quien hasta ahora había sido su “cerebro gris” en el gobierno, Dominic Cummings, que fue forzado a dimitir tras una serie de disputas intestinas en las que la novia del primer ministro, exjefa de comunicación del Partido Conservador, ejerció también su influencia política.

Por desgracia para el “premier”, enfrente ya no tendrá a su adversario favorito, el controvertido exlíder laborista Jemery Corbyn, quien renunció tras la estrepitosa derrota de su formación en los comicios.

Otra de las cosas que han cambiado para Johnson a lo largo de este año ha sido el encargado de darle las réplicas en el Parlamento: el abogado laborista Keir Starmer goza ya de unos niveles de popularidad superiores a los del jefe de Gobierno y se ha desmarcado de la línea netamente izquierdista de su antecesor.

“Creo que a Johnson le será mucho más difícil mantener esa amplia coalición (que le votó) cuando ya no tiene enfrente a Corbyn, que fue un gran factor en la mayoría de Boris. Ahora Starmer va a hacer las elecciones más difíciles, pero gobernar un poco más fácil”, subrayó Wolf.

Con información de EFE

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