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A pesar del avance de la derecha nacionalista y xenófoba en las recientes elecciones al Parlamento Europeo, los pronósticos más pesimistas no se concretaron. Las fuerzas euroescépticas no crecieron como se temía y además quedaron divididas. Avanzaron, pero no avasallaron.

Es cierto que el apoyo a los grandes bloques de centroderecha y centroizquierda se vino abajo. Así quedó evidenciado en países como Alemania, Francia e Italia. Por primera vez en 40 años ni la democracia cristiana (populares) ni la socialdemocracia tendrán mayoría por sí solas.

En parte, la caída refleja el progreso de fuerzas como la Liga de Matteo Salvini en Italia, que vino a engrosar las filas de los euroescépticos de la Alianza Europea de Pueblos y Naciones. Salvini ya ha esbozado su intención de trabajar con Marine Le Pen en Francia y con Nigel Farage en Reino Unido.

Aun así, el crecimiento de estas fuerzas se vio emparejado por los liberales y los verdes, que también captaron el descontento hacia los partidos gobernantes. Los liberales aumentaron 58% sus escaños y los verdes dieron varias sorpresas: una de ellas, convertirse en la segunda fuerza alemana.

Las buenas señales económicas que se perciben en Europa desde la crisis financiera explican, en parte, que los euroescépticos no hayan capitalizado todo el rechazo hacia los grandes partidos. Aunque el tema migratorio sigue levantando ámpula, la situación en este ámbito también ha mejorado: de su peor momento en 2015 al año pasado, los flujos migratorios descendieron cerca de 90%.

El estado de la opinión pública refleja estos cambios. Según el Eurobarómetro, el porcentaje de entrevistados que piensa que a su país le beneficia ser parte de la Unión Europea pasó de 52% en 2011 a 68% a principios de este año. Y, como sugieren los primeros análisis postelectorales, los defensores de una Europa unida salieron a votar en esta ronda.

Si los bloques popular o socialista no consiguen reponerse, la gran pregunta es:¿qué formaciones políticas acabarán desplazándolos? ¿Las que ven hacia atrás y quieren una Europa dividida o aquellas que ponen la mira en el futuro y buscan enfrentar conjuntamente retos tan grandes como la migración y el cambio climático?