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Una victoria de Geert Wilders, del Partido por la Libertad en Holanda, pudo haber sido la siguiente caída en el dominó de la globalización, tras el brexit y Trump. Pero no lo fue. Después de puntear en las encuestas, fue superado por el gobernante Partido Liberal de Mark Rutte.

La ficha no cayó; y, sin embargo, los populismos o movimientos antisistema avanzan. En Holanda, el Partido por la Libertad ganó escaños y se convirtió en la segunda fuerza política.

En Francia, la ultraderechista Marine Le Pen lidera las preferencias para la primera vuelta de la elección presidencial. Aunque se ve difícil que gane la segunda vuelta, Le Pen, con un discurso matizado, está captando electores de clases medias y altas, antes hostiles a su partido.

Y en Alemania, todo indica que en las elecciones de septiembre, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la ultraderecha accederá al Bundestag.

Pero quizá el logro más importante de estos movimientos está en la definición de la agenda política y en el posicionamiento de los partidos tradicionales. Regresando a Holanda, una de las razones del triunfo de Rutte fue precisamente la adopción de parte del discurso nacionalista y antinmigrante de Wilders.

De manera similar, en Francia, quien parecía el favorito para ganar la presidencia, François Fillon (debilitado por acusaciones de corrupción), derrotó sorpresivamente en la primaria de Los Republicanos a Sarkozy y a Juppé con un discurso de unidad más cercano a Le Pen que a su propio partido.

No obstante, el reposicionamiento no se limita al nacionalismo. En España, por ejemplo, Podemos y Ciudadanos pusieron el tema de la corrupción en el centro del debate. De hecho, Ciudadanos apoyó a Rajoy para formar gobierno a cambio de un pacto anticorrupción.

En el horizonte global también hay cambios significativos. Una expresión de la capacidad de los populismos para definir la agenda se acaba de dar en la reunión del G-20. Por primera vez en muchos años, el comunicado conjunto no incluyó una condena al proteccionismo ni un apoyo decidido al libre comercio. Trump impuso su agenda.