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Aquí, escribiendo con mis manos cansadas. Florestán

Ayer tuve una intensa entrevista con el procurador Jesús Murillo Karam centrada en el único tema que preocupa, angustia, indigna, duele a los mexicanos: los 43 normalistas desaparecidos en Iguala la noche del 26 de septiembre y que policías de ese municipio y del vecino Cocula, entregaron a sicarios de los Guerreros Unidos, que esa noche tenían como jefe en el lugar de los hechos a un criminal identificado como El Gil, que en su intoxicación y mala entraña, reportó en un mensaje escrito vía celular a la cabeza de la banda, Sidronio Casarrubias: Nos atacaron Los Rojos, nos estamos defendiendo, a pesar de que los detenidos se identificaban como estudiantes.

El tal Sidronio, desde una cabaña en Valle de Bravo, Estado de México, le respondió que procediera, y El Gil procedió: los llevó en dos camionetas hasta el tiradero de basura de Cocula, donde los mataron, uno a uno, echaron al fondo de la barranca, prepararon una enorme pira y los quemaron durante 12 horas. Luego esperaron hasta las 5 de la tarde para que se enfriaran los rescoldos, bajaron en medio de un calor asfixiante, recogieron las cenizas y las metieron en costales que agujerearon para esparcirlas en el río Atoyac.

Cuando este terrible proceso culminó, después de las 5 de la tarde del día siguiente, sábado 27, El Gil se volvió a comunicar con Sidronio, con una llamada a su celular, y le informó: Jefe, los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar.

Y sí, fue cierto, a los 43 jóvenes que los policías de Iguala y Cocula entregaron a El Gil, los mataron y quemaron hasta las cenizas. En esas condiciones, nunca los van a encontrar, que es el peor de los escenarios: muertos y desaparecidos.

Me duele más por los padres.

RETALES

1. LAVADERO. La intervención a la sociedad financiera de Inversión Ficrea, la segunda más importante del país, tiene gran relevancia. La CNBV, que preside Jaime González Aguadé, busca conocer el destino de 5 mil 200 millones de pesos que prestó vía un tercero no registrado;

2. RÍSPIDO. El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, tuvo el viernes una muy difícil reunión con funcionarios de la embajada China. Fue para explicarles la decisión del presidente Peña Nieto, la noche anterior, que en aras de transparencia y legitimidad, revocó el resultado de la licitación del tren México-Querétaro por 59 mil millones de pesos; y

3. VIOLENCIA. Condenable, la agresión que en Xalapa sufrió el senador del PRD Alejandro Encinas. El gobernador Javier Duarte tiene que castigar. Es inaceptable la silvestre excusa de que fueron líderes de un mercado. ¿Esos locatarios le fueron a gritar asesino y a golpear? ¡Por favor…! No aclararlo y no sancionarlo es hacerse cómplice.

Nos vemos mañana, pero en privado