Minuto a Minuto

Nacional Hallan tumba zapoteca del año 600 en Oaxaca
La tumba zapoteca es considerada como hallazgo arqueológico "más relevante de la última década" por su nivel de conservación
Internacional Grupos denuncian el arresto de 100 miembros del clero en protesta contra ICE en Minnesota
Grupos religiosos denunciaron el arresto de más de 100 miembros del clero en el aeropuerto internacional Saint Paul-Mineápolis contra el ICE
Internacional Detención de migrantes mexicanos sin historial criminal en EE.UU. se multiplicó por ocho
Bajo la administración Trump, aumentó casi ocho veces la detención de migrantes mexicanos sin historial criminal
Internacional Trump aprovecha la inminente tormenta invernal en EE.UU. para negar el cambio climático
La publicación de Trump llega en medio de llamados de gobernadores de varios estados a tomar precauciones ante el paso de la tormenta
Entretenimiento Cantante supera récord de The Beatles en Reino Unido
La Official Charts Company anunció que este cantante rompió el récord de The Beatles a más discos número uno en Reino Unido

Clinton pierde fuerza, mientras que el republicano crece, sin necesidad de moderar su discurso.

Donald Trump ya empató a Hillary Clinton en la encuesta de The New York Times/CBS. Son 40 puntos porcentuales para cada uno. Lo peor para la señora Clinton es que llegó a tener más de 30 puntos de ventaja sobre su adversario. Eso fue hace más de un año, cuando ese frente a frente parecía improbable. Clinton pierde fuerza y Trump crece, sin necesidad de moderar su discurso.

¿Para qué moderarse? A los partidarios de Trump no les importa que él sea ignorante de las sutilezas técnicas necesarias para abordar las grandes cuestiones. Una encuesta de The Wall Street Journal reveló que supera a Hillary Clinton en credibilidad para el manejo de la economía, el comercio y las relaciones con los financieros de Wall Street. En el único asunto económico que Clinton genera más confianza que Trump es en la atención a los asuntos de la clase media.

El 90 por ciento de los que quieren a Trump como presidente considera que Estados Unidos va en la dirección incorrecta. En este juicio caben los desencantados por el desempeño de la economía, los cambios demográficos que vive la sociedad y el nuevo estatuto legal de asuntos como los matrimonios homosexuales y la legalización de la mariguana.

Tres de cada cuatro personas que manifiestan preferencia por Trump apoyan la idea de levantar un muro entre México y Estados Unidos. Ocho de cada 10 piensan que hay demasiados inmigrantes y que la expulsión de la mayoría de ellos es una buena idea. Musulmanes y mexicanos encabezan la lista de migrantes que sus simpatizantes consideran indeseables. Son xenófobos, pero no manifiestan niveles altos de animadversión contra chinos o indios, por ejemplo.

Si Trump consigue convertir la cuestión de los migrantes en uno de los grandes temas de la campaña, sus posibilidades de triunfo crecerán. Esto ya ocurrió en el Brexit y puede ocurrir en Estados Unidos. A él lo apoyan apasionadamente muchos de los que consideran que la migración es uno de los grandes problemas. Apoyo apasionado quiere decir disposición a movilizarse para votar y presionar para que haya un cambio sustancial en la política migratoria.

Clinton representa una voz moderada y pragmática en ese tema, pero sus partidarios no defienden a los migrantes con la misma vehemencia con que los trumpistas atacan. Además, están cometiendo el mismo error que los adversarios del Brexit. Ofrecen argumentos económicos para refutar la xenofobia. Dicen, por ejemplo, que la expulsión de millones de mexicanos podría costar más de 400 mil millones de dólares al PIB de Estados Unidos.

Donald Trump no ha presentado un plan económico formal, pero habla de bajar impuestos; recortar el gobierno e impulsar a los pequeños empresarios. No dice cómo, pero habla con vehemencia. Es enemigo del Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Quiere reestructurarlo o romperlo. Su discurso es ramplón pero está lleno de anécdotas que dan vida a la hoguera del enojo: fábricas que se han “mudado” desde Estados Unidos hacia México y mexicanos “quitando” el trabajo a estadounidenses. El argumento es simple y no resiste un debate económico de altura, pero los que están enojados no están de humor para discusiones sofisticadas. Su reino es el de los enojados, un grupo que se expande sin parar. El enojo se nutre de lo que está en el aire: los disturbios raciales; la desaceleración económica y la incertidumbre por el futuro.

[email protected]