¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? No es necesario inventar una Constitución inexistente y llenarse la boca de una soberanía que ni en su casa conocen
Hay un cierto parangón entre la popularización a nivel masivo de la inteligencia artificial y todos los trucos que con sus herramientas pueden hacerse, y la propensión del gobierno del segundo piso de la Cuatrote por hacer de la mentira práctica cotidiana, y la invención de la verdad alternativa como instrumento para evitar que le pongamos el adjetivo de mentiroso. Este domingo pasado, por ejemplo, la señora presidenta con “A” de mujer, inauguró —así se dijo— el “nuevo tren” Buenavista-AIFA.
Aclarando amanece: el primer tramo del llamado Tren Suburbano, de Buenavista a Lechería, opera desde el 7 de mayo de 2006. Su itinerario es: Buenavista-Fortuna-Tlalnepantla-San Rafael y Lechería. De ahí prosigue a Cuautitlán.
Lo que en realidad echó a andar doña Claudia fue el ramal de ferrocarril de Lechería al aeropuerto inútil que, si este fuese un país consciente y honesto, debería llamarse, en lugar de Felipe Ángeles, Aeropuerto Andrés Manuel López Obrador. Ese tramo del tren incluye las estaciones Lechería-Cueyamil-La Loma-Teyahualco-Prados Sur-Cajiga, Xaltocan y, finalmente, AIFA. 23.7 kilómetros de vía. Tiempo estimado de Buenavista al paquidermo de cristal: 43 minutos. 45 varos por cabeza.
Por más que quiero, no te puedo olvidar…
El 15 de diciembre del año 2021, el señor presidente Andrés Manuel López Obrador presumió una grabación en video que mostraba a un grupo de personas sentadas a bordo de un supuesto vagón de tren, en cuyas ventanas se veían vagas imágenes en movimiento. El papá de Andy dijo, con todas las letras, que ese era el tren que nos llevaría al aeropuerto Felipe Ángeles, que todavía no está terminado, pero que ya se dejaba ver pasar por las ventanillas.
En la primera fila estaba don Andrés; su entonces señora esposa, Gutiérrez Müller, en un lado; en el otro, doña Claudia Sheinbaum Pardo y el entonces gobernador del Estado de México. Pero hete aquí que, de pronto, el truco de fotografía se desvaneció y las pantallas que hacían de ventanillas del “tren” quedaron en blanco. Ese era el tren que, ya verdadero, el domingo inauguró doña Claudia Sheinbaum cinco años más tarde. La versión del “chu-chu” del papá de Andy fue defendida a capa y espada por los propagandistas del gobierno. De aquel y de este.
Ese fue solamente un ejemplo. Hay decenas de otros.
Cada vez que una acción del gobierno moreno es denunciada con fundamento, se ocultan los datos ciertos con el jubón generoso de la Seguridad Nacional, que se vería afectada si la verdad es dicha.
Eso es lo que está pasando con el lío que armaron en el caso en contra de Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, y la sucesión que tendrá que darse en su puesto el año próximo. El hilo se rompe por lo más delgado.
Todo el mundo sabe que en México operan agentes encubiertos de todas las agencias de espionaje que en el mundo hay. Si la señora presidenta no ha sido informada, malo. Si lo ha sido y considera que es secreto de Seguridad Nacional, peor. El entramado está listo para que los achichincles legisladores a la orden del Palacio Nacional inicien un juicio político —si se deja el Congreso del estado libre y soberano de Chihuahua— para recetarle un impeachment a doña Maru y regalarle la siguiente gubernatura a una ahijada de Adán Augusto López. Así de fácil.
¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? No es necesario inventar una Constitución inexistente y llenarse la boca de una soberanía que ni en su casa conocen.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):
¿Y si todo fue una cortina de humo para olvidar los índices de popularidad de Donald Trump que van en tobogán? Algún malilla soltó esa patraña.
