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LIC. MARIO DELGADO,

SECRETARIO DE EDUCACIÓN:

 

 

 

+ Declive: decadencia, ocaso,

debilitamiento.

Diccionario de la Real Academia

                 Si leyó usted la edición de ayer de El Universal, me imagino que le salió urticaria. Bajo el título Niños de primaria, sin progreso en habilidad lectora, la nota nos pinta un panorama desolador sobre la educación básica en México. Los datos vertidos en la nota provienen del Informe de seguimiento de la educación en el mundo, un estudio realizado por la UNESCO en 164 países con el fin de monitorear qué tanto se están acercando las distintas naciones al cumplimiento del Objetivo 4 de Desarrollo Sostenible.

Dicho objetivo forma parte de los compromisos rumbo al 2030 que cada país suscribió con sus propias metas, tanto en educación como en otras materias, con el propósito de hacer un mundo más habitable, más justo y más libre.

No voy a repetir aquí las cifras que consigna la nota periodística, solo quisiera llamar su atención sobre el hecho de que 63% de los niños de 2º y 3º de primaria tienen niveles mínimos en la competencia de lectura. Y cuando terminan la primaria, 42% de se encuentran en la misma situación. Tales porcentajes indican que México no ha avanzado en hacer que los alumnos sean más capaces en lectura; de hecho, el Informe lo califica como “sin progreso”.

Lo grave de esta situación es que los niños solo son capaces de juntar las letras en palabras y leer como zombies, pero sin comprender lo que están leyendo. Y digo que es grave, sumamente grave, porque la lectura es la base para entender y aprender todas las demás materias.

No digo que durante el período neoliberal la educación pública fuera una maravilla, pero sí había una tendencia que mostraba una mejoría en las capacidades de los alumnos, de acuerdo con los resultados de la prueba PISA. Pero en 2018 llegó la 4T con el infausto Marx Arriaga a cargo de la producción de los Libros de Texto Gratuito y en sus delirios ideológicos impuso la Nueva Escuela Mexicana (NEM).

Los libros de la NEM empezaron a utilizarse el ciclo escolar 2021-2022. O sea, un niño que ingresó a primaria en ese período debió estar cursando el 4º o el 5º grado para cuando la UNESCO realizó el Informe. Así que no hay manera de echarle la culpa a Calderón, ni a Peña Nieto de los malos resultados.

Con otra, don Mario: mientras la NEM promueve la eliminación del individualismo para dar paso al dominio de la comunidad, la UNESCO promueve el concepto del liderazgo escolar distribuido bajo el lema de Liderar para la democracia. “El liderazgo distribuido”, nos dice el Informe, “es un enfoque colaborativo para determinar el propósito de la educación y el aprendizaje dentro de una visión de fortalecimiento de la participación, la democracia y la justicia social”. A diferencia de la Nueva Escuela Mexicana, el liderazgo distribuido concilia la individualidad y la comunidad, pues no las considera antitéticas, sino parte de una dinámica para la superación.

El liderazgo distribuido no apunta solo a los directores de los planteles, sino que tiene el mérito de hacer un llamado a los maestros, alumnos y padres de familia. A diferencia de la NEM, no denuesta que alguien destaque y sume la energía social de la comunidad escolar. Pero cómo le vamos a pedir a un docente que lidere la mejora de algún aspecto escolar, si no entienden de qué va la Nueva Escuela Mexicana. Usted recordará que la Dirección General de Formación Continua de Docentes y Directivos informó que “24.25% de los maestros no domina el programa sintético; 38% no termina de familiarizarse con la organización curricular por campos formativos; 26.4% tiene problemas con las finalidades de cada campo; 30.7% no alcanza a comprender los contenidos propuestos (¡¡¡!!!!) y 35% no maneja la evaluación formativa. (… Por tanto, existe) la necesidad de fortalecer la capacidad de crear nuevos contenidos” (La Razón, 26/1/2026). Que conste que esta evaluación provino de la SEP ya en manos de la 4T.

Según la UNESCO, en algún momento la SEP consideró el liderazgo distribuido, pero no precisa cómo. Me temo que se quedó en buenas intenciones o que con la imposición de la NEM lo echaron al arcón de los recuerdos. Lo digo porque indagué qué tipo de cursos sobre liderazgo ofrece la SEP a los maestros y me topé que son para los que se desempeñan en el nivel de educación media-superior; nada para los docentes de primaria ni de secundaria, ni tampoco se habla del liderazgo distribuido.

Ahora que Marx Arriaga finalmente dejó la SEP y, hasta donde entiendo, se harán ajustes a los libros de texto gratuito, espero que no se detengan en incluir a nuestras heroínas en el libro de Historia, sino que la educación salga de la visión de la NEM para empezar a formar niños con capacidades reales y, por qué no, con liderazgo.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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