
Trump, quien presumió que acabaría con la guerra en Ucrania en 24 horas, ya asumió la complejidad del conflicto
La guerra en Ucrania cumple su cuarto aniversario este 24 de febrero convertida en un conflicto enquistado en el corazón de Europa sin que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que puso el conflicto en lo más alto de su agenda internacional, haya hecho desistir al presidente ruso, Vladimir Putin, de sus aspiraciones anexionistas.
Trump, que presumió durante la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca en 2025 de que acabaría con el conflicto en 24 horas, ya ha asumido, sin embargo, la complejidad del conflicto: “No es una situación fácil, debo decirles. Qué desastre”.
Durante la Junta de Paz, cuya sesión inaugural tuvo lugar en Washington el jueves 109 de febrero, Trump reconoció la dificultad de lograr la paz en Ucrania, pese a sus buenas relaciones con Putin. “Pensé que esto sería fácil”, reconoció el estadounidense, que casi no hizo mención a este conflicto inconcluso y que amenaza la estabilidad de Europa.
El papel de Estados Unidos a lo largo de los cuatro años de guerra ha ido cambiando desde el apoyo inicial de la administración Biden (entre febrero de 2022 y diciembre de 2024, destinó cerca de 200 mil millones de dólares en ayuda militar, económica y humanitaria) hasta los virajes de Trump en su relación con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
La llegada del magnate a la Casa Blanca abrió un ciclo de tensión política con Ucrania que culminó con la reunión en el Despacho Oval de febrero de 2025 en la que, ante los ojos de medio mundo, acusó a los ucranianos de haber provocado la guerra.
Aunque después la relación se encauzó y Trump apuntó a Putin por no querer terminar la guerra, la presión sobre Zelenski para poner fin al conflicto no termina.
Más vale que Ucrania se siente a la mesa rápido”, ha sido uno de los últimos mensajes que Trump ha lanzado a Zelenski, en una muestra más de la prisa que tiene por acabar con el conflicto.
De hecho, Zelenski ha declarado este mes de febrero que Estados Unidos desea que la guerra con Rusia termine en junio.
El último intento de unas negociaciones entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, que tuvo lugar esta semana en Ginebra, concluyó sin avances.
La posibilidad de un acuerdo de paz no es vista, sin embargo, como inminente por los expertos.
“o hay ningún incentivo para que Putin ponga fin a los combates. Ucrania no aceptará un acuerdo que exija la concesión de la región de Donetsk. Y las propuestas actuales no ofrecen a Ucrania ninguna seguridad a largo plazo”, desgrana a EFE David Marples, profesor de Historia de la Universidad de Alberta.
Marples considera que aunque “Estados Unidos ha proporcionado la mayor ayuda militar de todas las potencias occidentales, la segunda administración de Trump ha acabado con cualquier esperanza de un resultado exitoso de la guerra al suspender el suministro de misiles y aviones”.
Más optimista sobre el papel de Trump y el posible fin del conflicto se muestra el profesor Vladislav Inozemtsev. “Creo que Estados Unidos ha impuesto las sanciones más perjudiciales hasta la fecha a las exportaciones petroleras rusas, que perjudican considerablemente su economía”, indica.
“Creo que el círculo cercano de Putin está analizando detenidamente la opción de aceptar el plan de Trump. Por supuesto, pedirán más concesiones, pero al final el conflicto podría resolverse, aunque dudo que esto pacifique a Rusia durante décadas”, señala Inozemtsev.
En su opinión, “la cuestión de Ucrania marcará las relaciones internacionales durante muchos años y el verdadero cambio solo llegará con la muerte de Putin”.
“La guerra de desgaste continuará. El actual equipo de emisarios de Trump no son diplomáticos experimentados” y “si Ucrania sobrevive, será gracias al apoyo de la UE, el Reino Unido y Canadá, no de Estados Unidos”, concluye Marples.
Con información de EFE