Minuto a Minuto

Vida y estilo Dramático incremento de turistas en la Antártida provocado por las redes sociales
Las redes sociales y el incremento de barcos en la región afectan el frágil ecosistema de la Antártida
Nacional Un día como hoy: 14 de enero
Un día como hoy 14 de enero, pero de 2009, muere el actor de origen mexicano Ricardo Montalbán
Internacional Wikipedia cumple 25 años frente al reto de la Inteligencia Artificial
Entre sus millones de artículos también subyacen las dudas, y hasta las polémicas, sobre quién fundó en realidad la enciclopedia
Nacional Tulum se consolida como destino de eventos mundiales
El éxito del festival Zamná consolidó a Tulum como uno de los mejores destinos nacionales para albergar eventos mundiales
Nacional “Depósito fantasma”, el nuevo fraude del que advierten autoridades
El 'Depósito Fantasma' es un fraude principalmente dirigido a vendedores, tanto de redes sociales como de tiendas electrónicas

El presidente y Ebrard no desmintieron a Trump, acerca de que los dobló como no había doblado a nadie, cuando exigió que México se convirtiera en patio trasero para acoger deportados desde Estados Unidos. Pero, antes, ya se había doblado Olga Sánchez.

Un mes antes de la toma de posesión del actual presidente, la virtual secretaria de Gobernación dijo al Washington Post que había acordado con Estados Unidos que los solicitantes de asilo esperasen aquí mientras allá evaluaban sus casos.

Incluso, el que sería su segundo en Segob, Zoé Robledo, dijo a Reuters que a los migrantes que esperasen aquí se les ofrecerían empleos en las maquiladoras.

Hasta el aún presidente electo prometió visas de trabajo a los migrantes, con el argumento de que “donde come uno, comen dos, porque somos muy solidarios, muy fraternos”. Y defendió el derecho a transitar, solicitar refugio y trabajar en México.

Después, Olga Sánchez negó haber dicho a The Washington Post lo que The Washington Post publicó, aunque admitió que “a la mejor se me salió la palabra” de tercer país seguro. O sea, igual que con la Ley Bonilla y “la norma va a pervivir”. Así es ella: siempre resbala.

A diferencia del gobierno de Enrique Peña, el actual gobierno aceptó, desde el periodo de transición, que Trump les

metiera la migración y la economía en el mismo saco de las relaciones bilaterales.

Por eso Trump los pudo presionar con la amenaza de imponer aranceles a las importaciones mexicanas si no le ponían 25 mil soldados en las fronteras Sur y Norte, además de acceder a la operación “Quédate en México”, tal como reveló el domingo.

Fue el pecado original de la actual administración mexicana, porque sabía que su programa económico sería un desastre (cancelación del NAIM, programas clientelares de gasto demenciales) y que dependería absolutamente del entonces TLC, y luego T-MEC.

Y cayó en la trampa de hacer concesiones a una potencia sin siquiera sentarse a la mesa: asumía el poder en diciembre, pero en noviembre aceptaron ser “tercer país seguro”, como dijeron en entrevistas Olga Sánchez y Zoé Robledo.

Por lo mismo, Trump nunca los respetó y los exhibió cada vez que quiso. El 26 de septiembre de 2019 dijo: “Estoy usando a México para cuidar nuestra frontera”. Lo que es noticia es que fue Ebrard quien se tragó el sapo. Y que hasta dijo que era un honor.

El domingo pasado lo repitió, refiriéndose a Marcelo Ebrard: “Vino el máximo representante de México justo debajo del presidente de México y aceptó el ‘Quédate en México!’ y poner 28 mil soldados en la frontera. Nunca había visto a nadie doblarse así”.

Cayeron en la trampa de un político de pacotilla.