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Uno de los momentos más incómodos para ser fotografiado es cuando estás comiendo, no hay ninguna duda. Cuando usted va de invitado a eventos sociales o laborales en donde se incluye un espacio para los alimentos, los fotógrafos desaparecen.

Cualquier encargado de prensa o de fotógrafos de sociales indica a quien se encuentre cubriendo el evento, que deben retirarse o bien, guardar el equipo para no exponer a ninguno de sus invitados con alguna fotografía incómoda.

Se come como un acto de sobrevivencia, es un momento de intimidad, aunque a estas alturas ya estemos acostumbrados de hacerlo a un lado y frente a un desconocido sobre la calle, y aún así, ser vistos de manera directa por alguien es incómodo.

Así que cualquier foto en donde un político aparece comiendo de manera en que no está abriendo la boca o con algún gesto que lo coloque en el estante de las burlas de un mundo digital como el de las redes sociales, todo es simulado.

Martí Batres pudo o no llevar de comer en un tupper, pero el todo a su alrededor le quita la credibilidad.

El Secretario de Gobierno de la Ciudad de México tiene una oficina en donde bien podría ingerir sus alimentos sin la necesidad de irse a una mesa tan chiquita donde apenas si caben sus tuupers, termo y tortillas.

Personajes de la política como estos cuando se han expuesto entre una vida de comocidades y de los respectivos privilegios que un puesto como este le otorga.

Sin hablar de preferencias o no políticas, cualquier alto puesto en una dependencia de gobierno o una Secretaría como tal, tiene a su alcance una oficina que cuenta con suficiente espacio para recibir a quien sea, realizar breves juntas e incluso acceso a un privado para cualquier conversación o actos como este, íntimos, en donde puede realizarlos sin ningún problema ni interrupción.

Sin contar que cualquiera de estos cargos, también tienen a su disposición vajillas y cubiertos de cualquier otro material, que no sean de plástico.

Es decir, esa mesa tan chiquita, como una especie de mesa de centro o de descanso, y comer directamente de los tupper, es como haber forzado algo que en realidad no es.

¿Por qué habría de comer en un espacio tan reducido? ¿Por qué no habría puesto su platillo sobre un plato? ¿Por qué no toma agua en un vaso? ¿Por qué toma la comida con el tenedor, pero al mismo tiempo su mano izquierda ni siquiera toca el plástico? ¿Habrá sido suyo?

La seriedad y observación de quien va a comer algo desconocido o que no entiende qué es eso que le cocinaron.

El saco puesto lo evidencia, algo así como la frase ya conocida en las redes sociales como un “tómame una foto como si no me diera cuenta”.

Esta fotografía es un ejemplo claro que explica el refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

Por eso la imagen de los políticos es importante, porque si sus vidas expuestas en las redes sociales los colocan siempre en un modo de vida distinto al que de pronto quieren comenzar a compartir, los ciudadanos ya no lo creen.

Actos tan simples y cotidianos deberían de ser capturados con mayor frecuencia, para que nadie dude por aquello de la congruencia, dentro y fuera de la oficina.

En la comida, no - screen-shot-2021-11-24-at-220321-1024x855