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Mis amigos Haydee Milanés y Alejandro Gutiérrez me han devuelto, con un libro primoroso, esa gota de fragancia que nunca escapa del jarrón vacío de nuestros universos perdidos: me trajeron de La Habana la edición príncipe de La Situación, de Lisandro Otero.

Haydee y Alejandro tienen artes para encontrar joyas del antiguo esplendor de las librerías cubanas, cuyos restos se esparcen hoy en casas apuntaladas, edificios derruidos, como ostras cubiertas de limo en el fondo del mar, pero que guardan perlas preciosas.

Este ejemplar de La Situación se terminó de imprimir en junio de 1963, en la Unidad 206-02 de la Empresa Consolidada de Artes gráficas, publicado por Ediciones Casa de Las Américas, República de Cuba, Gobierno Revolucionario.

Tiene un pasaje que vale mucho y te acompaña toda la vida:

–¿Cómo un cuento?

–Un cuento

–Dímelo

–Es así. Había una vez un monje que vivía en un monasterio situado en un valle muy rico, lleno de animales y árboles. El monje meditaba cada mañana en el jardín sobre el Paraíso, no pensaba en otra cosa. Un día vio posado en una rama a un hermoso pájaro con plumas doradas y un cantar muy dulce. El pájaro voló al bosque y el monje lo siguió. El pájaro continuó allí su canto y el monje lo escuchó durante un largo rato. El pájaro voló de nuevo y el monje volvió alegre al monasterio. Mientras se acercaba vio que la portada y el claustro habían cambiado mucho. Cuando entró no conocía a ninguno de los monjes, que tampoco lo conocían a él. Dijo su nombre y buscaron en los libros y descubrieron que había vivido trescientos años antes. Eso es lo que había durado el canto del pájaro. Creyeron que se trabaja de una trampa del diablo y la Inquisición lo sometió al martirio de la rueda y finalmente lo quemaron vivo. Mientras comenzaba a arder la pira el monje moribundo dijo: “Este es el precio que he pagado por ver el Paraíso”.

–Yo habría hecho lo que el monje

–¿Estás segura?

–Claro que sí

–Eso me gusta

–¿Por qué te gusta?

–Me gusta la gente que puede llegar adonde yo no puedo.

Uno se siente como el monje escuchando al pájaro, mientras vuelve a leer La situación: y más al ver que todavía brilla la ilustración en un lugar que cada día quienes lo gobiernan se empeñan en destruir y aislar del desarrollo del mundo. Allí, alguien guarda libros.

Y otros, como Haydee, Alejandro, los encuentra entre dos mundos que se abrazan: la belleza imperturbable de La Habana y la gente que languidece acarreando siempre algo para subsistir.

Pero, además: los regala.

Eso es bondad.