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Debo confesar que me sorprende la ausencia casi total de exaltación y adrenalina en las cuartillas que el presidente Andrés Manuel López Obrador leyó ayer, frente a un patio vacío de Palacio Nacional.

Había expectativas de grandes anuncios, cambios en el gabinete, arengas perentorias, decisiones de gran calado, planes contracíclicos.

No hubo nada de eso. El mensaje finalmente fue: aquí no ha pasado nada. Y lo que está pasando, va a pasar: acabaremos dándonos todos abrazos en el Zócalo.

Confirmo que no entiendo lo que sucede en la cabeza del Presidente, ni me propongo averiguarlo. En el momento de mayor incertidumbre y emergencia que hemos tenido en años, él sale a leer unas cuartillas flojas, anticlimáticas, con un aplomo burocrático ante las pequeñas cifras digno de los pasajes más aburridos de los informes presidenciales que recordamos.

Tantos palitos aquí, tantas becas allá, tantos caminos acullá, tantos créditos, tantas sumas que no suman y el mensaje toral de que México saldrá adelante porque México es más grande que sus problemas.

Muchas gracias por esas cifras, que nos permiten cabecear la siesta, y por esos ánimos que nos recuerdan el titán que somos.

Supongo que en Palacio leerán lo de hoy como un acto supremo de aplomo en la emergencia. Pero lo que oyeron muchos mexicanos ayer, entre los que me cuento, fue el mensaje de un presidente que no se ha hecho cargo de la emergencia que acecha al país y que tiene en jaque a su gobierno.

No les ha hablado ayer a los millones de mexicanos que esperan una salida a la emergencia, una respuesta de gobierno a los desafíos que el país ya tenía y que la pandemia multiplica.

El Presidente le habló ayer a las clientelas de sus programas sociales y a los posibles beneficiarios de sus proyectos de inversión. No sé si los habrá tranquilizado a todos ellos, 22 millones según su discurso.

Creo que a los demás mexicanos les ha dicho poco y, en ese decir poco, les ha dicho mucho: que no tiene un plan para la emergencia que no sea más de lo mismo (subsidios, becas, tandas, jóvenes sembrando futuro, Dos Bocas, Tren Maya, Santa Lucía, neoliberales, conservadores).

Más de lo mismo. Menos cada vez.