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Salieron con su domingo siete.

El origen de la frase es más o menos vago, pero las diferentes versiones coinciden en alguna historia de los hermanos Grimm, autores de perversos cuentos infantiles de crueldad máxima, pero más bien en alguna fábula nórdica. En esencia, se dice que en la Edad Media un jorobado pobre atrapado en el bosque por la noche cuando juntaba leña, encuentra sorpresivamente un aquelarre. Esto es una fiesta de brujas.

Las brujas danzan y cantan algo así como “lunes y martes y miércoles tres”. El jorobado, desde su escondite añade el verso “jueves y viernes y sábado seis”. A las brujas les encanta la aportación, la adoptan y premian al pobre quitándole la joroba y dotándole de fortuna. Su amigo, un jorobado rico y pleno de avaricia, se entera de la anécdota y entra al bosque en búsqueda de la fortuna. Encuentra la reunión de brujas, escucha el cántico mencionado y lo concluye con un “domingo siete” que a las brujas no gustó nada. Al grado de que no solamente lo tunden a golpes, sino que le añaden a su joroba la que le habían quitado a su amigo.

La versión escandinava pone en el lugar de las brujas a los trolles, tradicionales duendes de sus bosques. La historia y el cántico son similares, pero la intrusa a la danza de los gnomos es una joven, que sale con su grito de “domingo siete”. Los irritados duendes le lanzan un hechizo que la deja embarazada.

Je je. Sí, cómo no.

Esta segunda versión llegó a América con los españoles, ya unida a la creencia de que salir con un domingo siete no es solamente indicio de imprudencia e intrusión, sino sobre todo –siendo mujer y joven- apunta a un embarazo no deseado. Independientemente de que salir con un domingo siete sigue implicando ausencia de medias anticonceptivas, conserva los rasgos de la torpeza, impudicia, ignorancia y brutalidad que se atribuye por igual a los enormes trolles que a los chaparritos gnomos.

Pues hace un par de días, en improvisada sincronía, a los mexicanos nos salieron con un domingo siete: justo el día siete de abril, por la noche. Le llamaron el primer debate de los candidatos a la presidencia de la república.

Si alguien sufre embarazo por ese domingo siete debe ser de la vergüenza por la acumulación de idiotez. Independientemente de que empieza por ahí a surgir el tufillo de la corrupción en supuestas empresas “especializadas” en producir debates políticos.

Todavía vamos a escuchar más de estos aquelarres, que ya deben estar preparando dos.

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Ahora resulta que, encima de todo, el debate fue armado por los enemigos del presidente para afirmar, hojaldres, que en México hay falta de medicinas y sistema de salud deficiente, sugerir –infelices-  que no se ha hecho nada en materia de educación, y sembrar la mentira, odiosos, de que hay feminicidios en nuestro país. Bueno, ya se sabe que para Lopitos no hay corbata bonita, mujer honesta, amigo sincero ni INE digno de confianza. Todas las opiniones se tienen que alinear.