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¿Por qué beben los menores de edad?
Foto de PinIt

Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y directora de Coaching Club, centro pionero en España de terapias grupales a menores bebedores de alcohol, explica que “los adolescentes ven en el alcohol un billete en primera clase a la desinhibición, a la osadía, a la distensión; en suma a la libertad sin barreras, lo cual constituye toda una fascinante tentación”.

La diferencia está en que los adultos, “aunque no todos”, matiza esta experta, “suelen tener la capacidad suficiente para manejar el consumo aplicando una mesura y un autocontrol de los que los menores carecen por completo, ya que en esas tempranas edades uno tiene la sensación de invulnerabilidad, de impunidad y hasta de omnisciencia; en suma, de poder absoluto”.

Según Rodríguez Orellana, los padres de familia no logran que sus hijos menores de edad dejen de beber porque:

• Creen que enfrentar de cara y con contundencia la situación estableciendo unas normas claras y rotundas equivale a adoctrinar, por lo que se retraen para no ser tomados y conceptuados como unos “ogros”.

• No saben tratar con los menores cuando estos empiezan en la etapa de la adolescencia, tal vez porque tampoco encontraron para sí mismos las respuestas que sus hijos están buscando o quizás porque son tan diferentes a como ellos eran a su edad, que la desubicación les impide ponerse en su lugar.

• No suponen un modelo a seguir para sus hijos, toda vez que también ellos se exceden en la bebida, siendo los menores testigos presenciales.

¿Cómo resolver esta situación?

Según Coaching Club, es preciso incrementar los controles estrictos en discotecas, centros recreativos de juegos, además de las restricciones de venta a los menores de edad.

Por su parte, los padres deben facilitar información realista acerca de los peligros, es decir, enseñar a beber: no mezcles, no conduzcas, toma mucha agua, para a tiempo, negarse no es de persona débil, sino todo lo contrario. Ayudarlos a mejorar el control respecto de sus acciones: colaborar y participar en su proceso de maduración, tratando no solo el tema del alcohol sino las todas y cada una de las cuestiones que les preocupan. Fomentar el desarrollo de su sentido de la responsabilidad mediante una toma de conciencia de sus verdaderos deseos y necesidades.

Con información de ABC.es