Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Los nombres de los muertos

Los nombres de los muertos - Foto de EFE/EPA/WAEL HAMZEH.
Foto de EFE/EPA/WAEL HAMZEH.

No soy libanesa, nunca he estado en esa tierra que admiro tanto, pero desde aquí puedo caminar por los escombros, mirar los videos, llorar desde adentro

Abrió la mano y contó con los dedos

Los nombres de los muertos,

Luego usó los dedos de la otra mano.

Añadió a la lista los colores que le rodeaban,

Las ramas del árbol que estaba frente a su casa,

Las plantas del camino y las hojas del bosque.

Y antes de dormirse,

Añadió su propio nombre.

Wahi Saadeh

 

He tratado de encontrar cómo viajar para escribir mi articulo. He intentado sentarme frente a mi computadora y ver a dónde me lleva la imaginación, impulsarme a esos lugares donde la pasión, la intriga y la curiosidad me arrastran. Pero no puedo.

 

Foto de EFE/EPA/NABIL MOUNZER.
Foto de EFE/EPA/NABIL MOUNZER.

 

Mi mente me lleva a Líbano, a este aquí y a este ahora. Me cuesta respirar, veo las imágenes de la explosión; hoy es martes 4 de agosto de este 2020. De inmediato aparecen las imágenes guardadas en los archivos de lo que he aprendido y veo las bombas de Hiroshima y Nagasaki que en seis días cumplirán setenta y cinco años de haber dejado rota a la humanidad. Veo un hongo que sube al cielo y la fotografía de una niña desnuda, que dio la vuelta al mundo y de pronto el tiempo se detiene, se hace el silencio y al menos yo no entiendo nada.

Las horas van pasando las cifras de muertos y heridos van sumándose, para mí son padres, hijos, esposas, madres y me duele el alma. No soy libanesa, nunca he estado en esa tierra que admiro tanto, pero desde aquí a través de las noticias puedo caminar por los escombros, mirar los videos, llorar desde adentro.

 

Foto de EFE/EPA/WAEL HAMZEH.
Foto de EFE/EPA/WAEL HAMZEH.

 

Me quedan los recuerdos de saber que ahí en Líbano esta la ciudad mas antigua del mundo que todavía existe, llamada Byblos. Qué desde hace 4 mil años el nombre de Líbano es el mismo siendo el más viejo de un país en el mundo que aun existe. Qué en su suelo hay sangre de fenicios, asirios, babilonios, persas, griegos, romanos, cruzados europeos, mamelucos, omeyas, otomanos. Y todos han dejado su impronta en el nacimiento de la civilización.

Invadida, destrozada, reconstruida; Beirut como el ave fénix resurgirá nuevamente, pues ya lo ha hecho siete veces antes. Me intriga saber por qué un país que tiene una alfabetización del 99% con 42 universidades y donde hay un doctor por cada diez personas, hoy se enfrenta a una devastación económica y ensordecida la tierra con una explosión de 2,750 toneladas de amonio de una bodega.

Entonces como ráfaga aparece el nacimiento de Hezbola, los atentados en Al Qaa hace cuatro años Y voy hacia atrás y están los que mataron en 2015,  la muerte de Rafic Hariri ex primer ministro en un coche bomba. Y se suman los muertos de 1983 de la embajada americana y los de los cuarteles de Estados unidos y Francia y si sumo me imagino un estadio de futbol lleno de bolsas negras con los cuerpos apilados y entonces me estremezco.

Comienzan mis preguntas, mis elucubraciones y en verdad siento que se esta cayendo todo, las estructuras mas antiguas, los sistemas, la economía y que quizá en verdad esto es perfecto. Ahí donde nació la civilización hoy se tambalea todo, nos arrodilla y nos apachurra el alma. Hoy las emociones que me llevan a sentir dolor por lo que pasa al otro lado del mundo me enseña que somos uno, que lo que les pasa a unos, nos pasa a todos, aunque queramos seguir jugando a que no.

Para mi no son números ni cifras, cada uno de los caídos, de los heridos, de quienes se quedan con el alma rota, hoy merecen un silencio, un honrar su existencia porque si no me envuelve la frialdad de solo mencionar los datos.

Entonces además de tanto dolor están los que no pueden ser atendidos por que el Covid19 a colapsado el sistema médico del país. Aparece además la profunda preocupación de cientos de miles de como llevaran el trigo a sus casas y es ahí donde deja de importar el petróleo o los contenedores de mercancía, las diferencias de pensamiento, los radicalismos absurdos, así la mera supervivencia es lo que importa, por qué va a pasar ahora que el gran silo del país está destruido y hay otras 300.000 personas sin techo.

La frontera con Siria colapsada por la guerra y la israelí hacia el sur cerrada desde 1948. Es un país encajonado, asfixiándose poco a poco. Y a las puertas de la depauperación: la presión demográfica sobre el empleo, las infraestructuras y el medio ambiente anegacualquier previsión,  los campos de refugiados desbordando hambre, pues hay un refugiado por cada 2.5 libaneses. Sin duda esta también la clase media, pilar del estado confesional libanés, pero hoy como nunca esta clase se devela como una entelequia.

Se me arremolinan las sensaciones, se mezclan con las emociones donde paso de la tristeza a la rabia, donde la empatía de pronto me cobija y veo la realidad con ojos de común unión. Hoy me siento de duelo por esta humanidad doliente, entre nuestros muertos y heridos. Entre nuestras profundas diferencias, egoísmos desbordados y donde además del sufrimiento que nos procuramos los unos a los otros, también están las facturas por nuestros descuidos, nuestras escisiones que nos dificultan encontrarnos juntos como humanidad. Hoy nos veo tan alejados de nuestra casa, de nuestro planeta. Hoy mi nombre se arrodilla y pide perdón por todo lo hemos hecho para llegar hasta aquí.

DZ

 

Por Claudia Gómez

Twitter: @claudia56044195

 

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