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#LaPeorMamá. Ya que se acaben las clases
Foto de Archivo

Ya por favor. Que ya terminen las clases.

Toda la vida me ha parecido que cuanto más se acercan las vacaciones, más-len-to-se-pa-sael-tiem po. No, no estoy aprendiendo a dividir en sílabas, pretendía dar un efecto pausado.

Este ciclo escolar, al menos en México, la autoridad decidió alargar un mes las clases para que los niños recuperen algo de lo que se perdió en los 2 años de pandemia. Y no veo nada de malo en ello, excepto que llevo desde que terminó Semana Santa contando el tiempo para que terminen las clases.

¿Verdad que cuando nosotros éramos niños pasaba Semana Santa y prácticamente ya casi salías de vacaciones?

Pues sí, ahora aún falta un mes y cachito para que salgan de clases. 5 semanotas (hoy que escribo). Y yo ya quiero aventar la toalla.

La rutina ya me tiene harta. Levantarme temprano me pesa cada día más y no le veo fin. ¿Y qué decir de mis chamacos? Todos los días dicen que ya quieren que sean vacaciones.

Todos estamos cansados.

Lo positivo al menos en mi caso, porque sé que no es el caso de todos, es que el colegio todo julio decidió recortar el horario de clases. Así que al menos me levantaré una hora más tarde.

Pero no me libro del lunch, la recogida, la bañada y acostarlos temprano.

Además estoy traumada porque los niños no han salido pero ya viene la venta de libros y uniformes. ¿Cómo? ¿En qué momento? Claro, si nos esperamos a las vacaciones en julio no nos va a dar tiempo de forrar libros.

En serio que me está dando algo. El patatús, el tramafate, ya no sé ni qué. Pero, ¿saben cuál es la razón más poderosa por la cual me urge que terminen las clases? Por los chats de las mamás. Ay, ya no quiero saber de ellos.

Todos los días es lo mismo. Gracias a Dios ya no hay clases en línea porque desde las 7 de la mañana había alguien que pedía por favor que le dijeran a la maestra que aceptaran a su hijo.

Luego alguien mandando los audios de las indicaciones que daba la maestra para alguna actividad.

Todas las tardes alguien pide la tarea porque el chamaco no la apuntó, aún y cuando la maestra envía la tarea en la plataforma de la escuela; o que le manden foto de la página del libro porque el chamaco no lo trae. Y lo peor es que luego eso es a las 9 de la noche. Yo no sé si los niños se duermen tardísimo o si de plano las mamás les hacen las tareas.

Y ahora lo nuevo. Queja tras queja de que por qué los niños casi no han usado algún libro.
– No deberían haberlo pedido si casi no lo iban a usar.
– Pues ya me dijo mi hijx que la maestra les dijo que sí lo van a terminar.
– Claro. Seguro que van a llenarlo solo para cumplir. No le veo sentido.
– Pues yo creo que deberíamos quejarnos todos.

Sí, ya sé. Estoy muy negativa. Pero de verdad me desespera mucho que solo haya quejas. Si no estamos de acuerdo deberíamos dirigirnos a las autoridades escolares, de nada sirve quejarnos diario de lo mismo y no hacer nada.

Estoy muy intolerante a los chats de mamás y por eso: ¡YA QUIERO QUE SE ACABEN LAS CLASES!

¿Quién más como yo?

Gracias por leer
#LaPeorMamá