Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

#LaPeorMamá. ¿Regresar o no regresar?

#LaPeorMamá. ¿Regresar o no regresar? - #LaPeorMamá Lo que puede lograr un niño
Foto de Archivo

¿Quién iba a decir que yo, #LaPeorMamá, la que siempre quería deshacerse de sus hijos en las vacaciones, dudaría si llevarlos o no de nuevo a la escuela?

Soy mamá de dos chamacos. Uno de preescolar y uno de 3ro de primaria así que no puedo dejar de escribir sobre esto:

“Escuelas privadas retomarán clases a partir del 1 de marzo”, es lo que se leyó entre el lunes y martes de esta semana en diferentes medios de comunicación, incluidas por supuesto las redes sociales.

Lo tuve que leer un par de veces para que mi cabeza entendiera que el 1 de marzo es el siguiente lunes.

Una vez que encontré un medio confiable que lo hubiera publicado, leí la nota y vi que
efectivamente, el presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares dijo que las escuelas privadas regresarían el 1 de marzo independientemente del semáforo epidemiológico.

No tardó en desatarse un relajo en redes sociales y por supuesto en los famosos chats de mamás.

Que yo sí los voy a mandar.
Que yo ni loca los mando.
Que cómo se les ocurre semejante tontería.
Que los niños necesitan socializar.
Que los niños van a contagiar a todo el mundo si regresan.
Que en otros países llevan meses en clases presenciales y no ha pasado nada.
Que cómo podemos poner en riesgo así a niños y maestros.
Que si los papás ya están regresando a trabajar, urge que los niños regresen a la escuela.

Otros tantos comentarios aplaudiendo o reprobando los comentarios de quienes sí pensaban o no mandar a los chamacos.

Y lo único que yo podía pensar era: Mis hijos no tienen zapatos para ir a la escuela porque claramente no les quedan los de hace un año. No tenemos todos los útiles.

Jamás terminé de forrar cuadernos y poner etiquetas.

Sí, esos son los pensamientos que rondan mi cabeza. Llámenme loca, no lo puedo evitar.

Pienso en tonterías para no tener que tomar decisiones importantes.

Una vez superados esos pensamientos me puse a analizar si llevaría yo o no a los niños a la escuela.

Creo de verdad que todos los argumentos son válidos.

Los niños quieren regresar, necesitan socializar, ver más niños, jugar con sus compañeros y aprender de la forma tradicional, esa que siempre ha funcionado. Ojo, no quiero decir que la educación a distancia no funcione, eh.

Antes de que me quieran matar, insisto: Las escuelas y maestros lo han hecho maravillosamente, junto con los chamacos.

El riesgo de que al regresar los contagios aumenten es alto. Aún y cuando ya haya vacunas.

Eso me aterra un poco. Sobre todo porque, como todos, he tenido personas cercanas
contagiadas; algunas la han librado, otras lamentablemente no.

Total, me sucedió lo que yo temía.

En cuanto me dijeron regresan, tuve más dudas que cuando llevé a mis hijos por primera vez a la guardería. Mejor sí, mejor no. ¡No estamos listos!

Afortunadamente la escuela a la que acuden mis hijos tuvo a bien comunicar, como la gran mayoría de las escuelas (porque no conozco ninguna que haya hecho lo contrario pero seguro hay alguna), que no regresarían hasta no estar en semáforo verde y una vez que las autoridades lo aprueben.

Y no, no lo digo porque esté a favor de que sigan en casa. Lo digo porque me libré de tomar una decisión para la cual no me considero preparada.

¿Quién iba a decir que yo, #LaPeorMamá, la que siempre quería deshacerse de sus hijos cuando estaban de vacaciones, dudaría si llevarlos o no de nuevo a la escuela? ¡No me reconozco!

Solo espero que el día que en verdad regresen, sea yo lo suficientemente fuerte para transmitirles la paz y seguridad que ellos van a necesitar para irse de nuevo felices a la escuela.

Mientras tanto… Seguimos en casa.

Gracias por leer
#LaPeorMamá

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