#LaPeorMamá. Más papás y mamás así
Foto de Archivo

No se si lo recuerdan o lo leyeron por aquí pero si no les cuento que hace unas semanas mi hijo me contó que había un niño que lo estaba molestando en el entrenamiento de futbol y en otras oportunidades que se le presentaban.

Yo, siendo como soy, una partidaria de que los niños arreglen sus problemas, dejé que lo intentara arreglar. Y le comenté que si él quería que hablara con los papás de este niño lo haría. Sin embargo después de unos días me dijo que ya le había dicho al entrenador y que las cosas habían mejorado después de su intervención.

Así estaba yo tan tranquila cuando el domingo pasado, después del partido me comentó que otro niño le había estado diciendo cosas después de que le deseó suerte en la portería.

– Mami, yo le dije: que no te pase ningún balón. Y el me empezó a decir que obvio no, que ni que fuera yo el que iba a porterear. Y yo solo le estaba deseando suerte.
– Yo creo que igual y malinterpretó tu comentario.
– Quise decirle que era deseándole suerte y no me hizo caso. Y en el partido me estuvo haciendo comentarios groseros.

Ayer que salió del entrenamiento me dijo que estaba triste. Que no había disfrutado el entrenamiento porque tanto el niño portero del domingo como el que lo había estado molestando antes le estuvieron diciendo que era muy malo para el futbol y que desde que había llegado al equipo todo se había echado a perder.

Lo primero que hice por supuesto fue abrazar a mi hijo y escuchar lo triste y lastimado que se sentía. Después le propuse hablar con el entrenador que además es papá de uno de los niños, pero no quiso.

Así que, de cara a la final que juegan este fin de semana me decidí a marcarle al entrenador y platicar con él.

Tras escucharme exponer las situaciones que se han presentado me dijo:
– Primero quiero que sepas que no voy a tolerar este tipo de actitudes en el equipo. Tu hijo es muy importante para el equipo y es un niño con un gran talento. Nadie tiene que decirle que es malo. Voy a hablar con los dos jugadores como entrenador y voy a hablar con mi hijo como papá porque sé cómo es mi hijo y se que puede llegar a tener esas actitudes y no se las voy a permitir. Yo le debo enseñar que debe respetar y ser compañero y hacer equipo con los demás. Además voy a hablar con los papás del otro jugador porque más allá de que hable yo con él como su entrenador sus papás también tienen que tomar cartas en el asunto. Por mi parte también te prometo que voy a poner más atención en los entrenamientos y en los partidos para evitar estas situaciones y te pido disculpas por no haberme dado cuenta antes.

Colgué el teléfono sintiéndome feliz de saber que hay empatía y entendimiento por parte de él como papá y como coach.

No había pasado ni media hora cuando recibí un mensaje del papá del otro niño.
“Me ha comentado el entrenador lo sucedido entre nuestros hijos. Antes que nada, quiero pedirles una disculpa a ti, a tu marido y, sobre todo a tu hijo. Vamos a tomar cartas en el asunto y te aseguro que no va a volver a suceder. Mis hijos tienen prohibido hacer esas cosas y va a tener una consecuencia. Mi esposa y yo siempre vamos a estar pendientes y atentos de esta situación”.

No pude más que agradecer su atención por su mensaje y lo que contiene, por supuesto.

Me quedé pensando después lo valioso que es encontrar papás y mamás que se comprometen con la educación de sus hijos basados en el respeto por los demás. Y me sentí de nuevo feliz por coincidir con papás así, pues también me ha tocado estar en situaciones donde los papás piensan que sus hijos son incapaces de hacer ciertas cosas y no corrigen esas actitudes, al contrario, las solapan.

Ojalá y siempre, siempre me tope con más familias así.

Gracias por leer
#LaPeorMamá