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#LaPeorMamá. La violencia genera violencia
Foto de Archivo

Un tiroteo en una escuela en Texas deja 21 muertos, de ellos 19 son niños de entre 7 y 10 años. El tirador, un “hombre” de 18 años. Y entrecomillo hombre porque en realidad alguien de 18 aún es adolescente.

Veo fijamente la pantalla de mi celular sin poderlo creer. Sintiendo mucho enojo, mucha tristeza, mucha impotencia y mucho miedo.

¿Que llevó a ese chavo a hacer lo que hizo? Aún no se sabe. Y nadie lo sabrá porque el único que sabía lo que había en su corazón era él, lo demás serán conjeturas.

Seguí leyendo sobre la noticia e inevitablemente me encontré con toda clase de comentarios:
Que el control de armas, que solo una persona loca podría hacer algo así, que cómo es posible que nadie se diera cuenta de que tenía armas en su cuarto, en fin; de todo un poco.

Y yo lo que pensé fue: qué tanta violencia habrá sufrido o presenciado ese niño para tomarla como correcta. ¿Qué habrá sido de su vida para que la salida a sus problemas o pensamientos sea ir a matar niños y profesores? ¿Cuántas horas de juegos de video de matanzas habrá jugado?

Insisto. Estas son puras conjeturas pero no puedo evitar pensar que estas cosas se pueden prevenir en gran medida evitando someter a nuestros hijos a tanta violencia. Desde gritos y nalgadas hasta juegos donde gana el que mata a más.

Desde mi trinchera, hago todo lo que está en mis manos por enseñarles a mis hijos que la violencia no es una salida, que las cosas se pueden arreglar con palabras, que vengarse o regresársela a alguien o defenderse a golpes no es solución.

Estoy haciendo un gran esfuerzo por no permitir videojuegos cuyo objetivo sea matar al otro, no importa que todo el salón lo juegue. Incluso no permitir que jueguen a matarse con pistolas de juguete porque no quiero que eso viva en su mente.

En fin. Hoy tengo un hueco en el estómago de pensar en los papás que perdieron a sus chiquitos y me comprometo más que nunca a seguir criando personas pacíficas.

Gracias por leer
#LaPeorMamá