#LaPeorMamá. ¿Ganar es igual a ser exitoso?

#LaPeorMamá. ¿Ganar es igual a ser exitoso? - #LaPeorMamá Lo que puede lograr un niño
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Necesitamos hijos que disfruten lo que hacen, que aprendan a su ritmo y busquen ser felices y no solo ser los ganadores que otros quieren que sean

A la prima que mejor promedio tenía, mi abuelo le daba una lanita. Esa prima nunca fui yo, pero es que mi prima tenía promedio de 10. Ni como ayudarme.

La abuela del señor de la casa se llevaba a sus nietos a comer al final del ciclo escolar porque habían sacado buenas calificaciones. Sí, todos los nietos son bastante ñoños.

No sé de ninguna ocasión en que haya dejado a alguno fuera por malas calificaciones.

Los mejores promedios, en algunas escuelas, están en el cuadro de honor.

“Tu única responsabilidad es sacar buenas calificaciones”, nos dijeron a varios de mi generación.

Así crecí. Nunca le vi nada malo al asunto. Excepto que a mí nunca me daban dinero, pero eso era “mi culpa” por no sacar “mejores” calificaciones.

Cuando comencé a involucrarme en el tema Montessori y me dijeron que no existían calificaciones me quedé en shock. ¿Cómo miden el aprendizaje entonces?

Poco a poco mi cabeza y mis creencias se fueron acomodando y le hicieron espacio a la premisa de que no hay que medir a los niños contra nada. Cada uno va aprendiendo a su ritmo y alcanzando sus propias metas. El que un niño aprenda primero a leer no quiere decir que sea mejor que el otro que aún no lo logra.

Pero cómo nos encanta la comparación.

Hace unos días, me compartieron un video de Valorie Kondos Field, entrenadora de gimnasia olímpica de UCLA, que habla sobre la diferencia entre ganar y ser exitoso y me dejó pensando muchísimo.

En su video, entre varias cosas, Valorie habla sobre una de sus atletas: Katelyn Onashi.

Y de cómo, cuando llegó a entrenar con ella se encontraba completamente desmotivada, ya no quería saber nada de la gimnasia.

En determinado momento Valorie se dio cuenta de que lo que Katelyn odiaba de la gimnasia era esa exigencia de ser siempre perfecta y por lo tanto ya no disfrutaba su más grande pasión. Qué incongruencia, ¿no les parece?

Algo similar expresó Simone Biles al retirarse de la final de gimnasia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (o 2021, a mí me sigue confundiendo) donde ella decidió darle prioridad a su salud mental para poder ser exitosa. La exigencia es impresionante.

Y sí, estoy de acuerdo, un atleta olímpico va a ganar, va a darlo todo pero no podemos permitir que chavas de 24 años sufran de depresiones y no sé cuantas cosas más “por ser la mejor”.

Y aquí es donde la pregunta cobra sentido, ¿ganar es igual a ser exitoso? Y la respuesta es un rotundo NO.

Ojo, no solamente me refiero a ganar una medalla. Me refiero también a sacar puros 10 de calificación. A ser el mejor de la clase, el que gana el concurso de matemáticas, el que pinta más rápido un cuadro, o el que aprende a caminar, hablar o sumar primero.

Nada de esto garantiza el éxito en la vida. Nada de esto garantiza ser feliz.

Existe una gran cantidad de personas que durante su carrera universitaria se parten literalmente la mamá para ser “el mejor” de su clase y que al terminarla se dan cuenta de que trabajar en eso no los llena y se dedican a otra cosa completamente diferente.

Y qué bueno, porque al menos tienen la oportunidad de ser felices en lo que aman hacer. ¿Cuántos se quedan en lo mismo porque eso es lo que les tocaba, porque un abogado que fue el mejor promedio de su generación (por poner un ejemplo) no puede dejar la abogacía. Aun y cuando sacrifique su felicidad y su éxito en ello.

De la misma forma, cuántas personas que eran “malísimas” en la escuela. Y digo malísimas por ponerle una palabra. Ese chavo o esa chava a quien le costaba mucho sacar “buenas” calificaciones, que apenas y pasaba el año escolar y que hoy tiene una empresa propia y hace lo que más le gusta y vive feliz haciéndolo.

Necesitamos tener hijos que disfruten de lo que hacen, que aprendan a su ritmo y que busquen ser felices y exitosos y no solo ser los ganadores que otros quieren que sean.

En nosotros está impulsarlos y darles la seguridad de que un 10 no lo es todo.

Dejémoslos de medir contra otros y contra ellos mismos. Aprendamos a aceptarlos y valorarlos con sus virtudes y dejar de desear que tuvieran otras diferentes.

De verdad te invito a reflexionarlo. Sé que nuestra cultura y el sistema en el que vivimos nos lleva a medir y a buscar solo ganar, pero como padres y como familia, podemos hacerlo de otra forma para ser exitosos.

Gracias por leer
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