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#LaPeorMamá Chamacas novedosas

#LaPeorMamá Chamacas novedosas - #LaPeorMamá Lo que puede lograr un niño
Foto de Archivo

Todo queda como un anécdota que seguramente les recordaremos por muchos años.Ya quiero verlos otra vez, a ver que se les ocurre hacer ahora

Todos hemos hecho travesuras. Algunos más que otros, algunas travesuras más atrevidas que otras. Algunas han sido hasta pasadas de lanza, otras no le hacen daño a nadie.

Cuando estaba chica iba a casa de mis bisabuelos con todos mis primos. Éramos como 20 chamacos. La casa era muy grande, tenía muchas habitaciones y tenía interfón en cada una de ellas. Lo más divertido era tocar el interfón en alguna recámara, que nos contestara Balbina, la cocinera, y hacer que nos persiguiera por toda la casa.

Por supuesto, Balbina nos quería matar. La desesperábamos mucho; la sacábamos de sus casillas, pero nos divertíamos mucho.

Luego aventábamos tejas (papel de baño mojado) a la puerta del garage, lo más alto que podíamos. Por supuesto, los bisabuelos, que ya eran personas mayores, regañaban a nuestros papás, O sea, sus nietos, porque éramos unos traviesos y a nosotros nos llovían regaños. Pero nos divertíamos montones.

Alguna vez, con una amiga, se nos ocurrió que sería divertidísimo hacer engrudo y embarrarlo en las manijas de los coches de mi privada. A nadie, más que a nosotras, le hizo gracia.

En fin, esas son algunas de las que me acuerdo. Y de verdad que no fui muy traviesa y puedo presumir de que mis hijos tampoco lo son.

Pero cuando los niños están acompañados de otros niños se vuelven mucho más creativos. Y no, no culpo a los otros niños, no son mala influencia ni nada por el estilo. Simplemente he visto que cuando hay más las ideas y el valor se juntan.

Desde que llegamos a vivir a la CDMX, empezamos a ver a unos compadres semanalmente. Todos nos cuidamos y decidimos que la socialización nos urgía. Tanto a los niños como a nosotros.

Así que, una vez por semana, nos juntamos en una o en otra casa y somos muy felices.

Hace un par de semanas tocó reunirnos en mi casa.

Mis compadres tienen un hijo de la edad de #minispeedy, así que son el equipo niños. Se dedican a jugar videojuegos porque es lo de hoy. Además, tienen 2 niñas, #miniplausi está entre las dos así que ahí queda el team niñas.

Yo, normalmente, guardo todo el material de la escuela para que ese no lo usen para jugar porque luego no encontramos ni una goma, y ese día no fue la excepción. Pero, por supuesto, #miniplausi sabía perfecto dónde estaba guardado todo.

No me pregunten por qué, no lo sé. Ese día decidieron sacar los plumones y no fue para hacer dibujos. Bueno sí, dibujaron en sus caras.

No saben lo talentosas y observadoras que son. Se maquillaron super bien. Chapitas, sombras, cejas, labios. El problema es que usaron para algunas áreas plumones permanentes.

Me reí, me reí mucho cuando las vi. También me molesté, tengo que ser sincera. Y no, no me molesté porque se pintaran la cara, mi molestia fue porque sacaron las cosas que sabían que no debían sacar, pero sinceramente se me pasó bastante rápido el enojo.

Claro que las chamacas sabían que no estaba del todo bien pintarse la cara con plumones, así que se intentaron limpiar con lo primero que encontraron: toallitas húmedas de esas que sustituyen el papel de baño, ni siquiera de bebés.

Quiero decirles que las toallitas para limpiarse la cola no son la mejor opción para limpiarse la cara. Y menos si la tienes pintadas con plumón permanente. Las tres chamacas se restregaron la cara hasta el cansancio para poderse quitar el “maquillaje” y digamos que lo lograron parcialmente, aunque en lugar de pintura, a mi ahijada le salieron manchas.

Cuando le pregunté a #miniplausi sobre el asunto me dijo:

Pero usamos plumones permanentes.

Mi vida, ¿sabes lo que es permanente?

Mmmm. No.

Permanente es que no se quita.

¿Nunca?

Pues no.

¡Se me va a quedar así la cara para siempre!

Lo siento, mi parte vengativa no la quiso corregir y dije:

– Tal vez sí.

Al siguiente día se baño y se super talló y le desapareció la mayor parte del hermoso maquillaje. Tardó 2 días más en que desapareciera todo. Mi ahijada está bien, no se le cayó la cara a cachos.

Todo queda como un anécdota que seguramente les recordaremos por muchos años.

Ya quiero verlos otra vez, a ver que se les ocurre hacer ahora.

 

Gracias por leer

#LaPeorMamá

Por Claudia García Reyes

Twitter. @la_peor_mamá

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