Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El epitafio de Myra Maybelle Shirley

El epitafio de Myra Maybelle Shirley - Foto de texascooppower.
Foto de texascooppower.

Pero apenas tengo un par de hojas para plasmar lo que creo importante de una vida llena de peligros que por de más me parece asombrosa

No derramen por ella la amarga lágrima

Ni entreguen el corazón al vano arrepentimiento.

No es más que el féretro que está aquí,

la gema que lo llena y que aún resplandece.

No dice en ningún lado si era un día lluvioso, pero me gusta poner ingredientes en las escenografías para llenarlas de dramatismo. Parece que fue en una emboscada en una carretera rural solitaria. Pero me gusta cambiar el espacio solo porque hay tanto de leyenda que mezclarlo con un poco de mi fantasía, es algo que puedo darme el lujo de hacer.

Así que decoro con nubes grises el cielo, lo engarroto quitándole los rayos del sol, pongo una calle polvosa con carretas y caballos. Voy pintando un espacio donde construyo pequeños locales, incluyendo la taberna donde se escucha la pianola y la voz de una mujer de color cantando al ritmo del blues. Comienzo a dibujar las gotas; cada vez caen con más fuerza, coloco el sonido de los truenos a lo lejos e impulsó a los transeúntes a que se muevan rápido para resguardarse del agua.

El loco del pueblo se para por detrás de unos sacos de harina, es el personaje que va borracho, harapiento y sucio gritando en tono irlandés a los cuatro vientos, que el mundo se va acabar por la perdición, del hombre, va escupiendo fragmentos de la biblia donde los castigos se aglutinan, por la vida lujuriosa y pecaminosa de la humanidad. Grita que los bandidos encontraran el fuego del infierno y muestra su biblia vieja.

Veo a lo lejos a una mujer elegante, montada en un caballo negro, con un rifle en la montura. Tiene un porte de seguridad en si misma, mira con ojos adustos de esos que no se dejan intimidar. De pronto suenan tres detonaciones y ella cae del caballo, yace inmóvil sobre un charco que va tiñéndose de sangre. Veo correr a un hombre calle abajo montando su caballo y galopando a prisa; nadie hace nada. Me acerco con rapidez, para ver si puedo hacer algo, la volteo y veo su rostro pálido. No se siente el pulso, la muerte se ha llevado su último aliento y se ha hecho presente.

 

Foto de texascooppower.
Foto de texascooppower.

 

Nunca se supo quién fue el perpetrador del crimen. Se fue llenando de leyenda y mito la historia de esta mujer nacida con el nombre de Mayra Maybelle Shirley. Se le recuerda como una forajida indomable, acusándola con cientos de delitos que abarcaban asaltos, robo de caballos, tráfico de alcohol y usurpación de tierras.

Mientras veo el rostro de la mujer en el piso, comienza mi mente a elucubrar, comienzo a tejer la intriga, el misterio y me lleva desde ahí con una sed de aventura, a investigar. ¿Qué hace que una mujer termine asesinada de esta manera? ¿Cómo se fue abriendo paso hacia una vida de bandolera?

Al menos a mí, el paisaje de las mujeres del Oeste Americano del Siglo XIX, siempre me ha resultado tedioso, lleno de peligros y agotador. Madres de familia, haciéndose ancianas con gran rapidez embebidas en las arduas jornadas de los deberes de la casa. Cuidando niños, lavando ropa y cultivando la tierra. Siempre indefensas y con esas caras de resignación. En las fotografías de la época siempre serias, tal vez porque na había mucho para sonreír o porque era un secreto a voces que si uno sonreía el alma era robada por la cámara.

Así que debo sacar nuevos colores, colocar nuevas ideas y sumergirme en lo que hay escrito para tejerme una historia, tratando de no dejar de lado lo mucho que se invento sobre ella, usando mi sensibilidad para intentar hacerle justicia.

Así que, emocionada, me he puesto a leer lo que encuentro. Por supuesto que no me quito mi vestido y el sombrero, no hay como sentirse a modo de la época, dejar que entre en la medula de los huesos el vapor de la magia de sentirse apasionada por algo, vaya impulsando mis manos en el teclado.

 

 

Al parecer el padre de Mayra tuvo una época de bonanza, vendiendo en 1856 sus tierras y mudándose a Missouri. Construyó una posada, una taberna, un establo de librea y una herrería; sus negocios ocupaban casi toda una ciudad. Así John Shirley que era su nombre, se convirtió en un miembro respetado de la floreciente sede del condado de Carthage.

Mientras; ella fue viviendo la vida de una niña rica y malcriada, asistiendo a la academia femenina del lugar, donde además de lo básico, le enseñaron música y lenguas clásicas. Era una estudiante brillante, de modales educados y gran talento para tocar el piano. Le gustaba hacer alarde de su condición de “niña rica” pavonenéandose en las calles como si en ello se fuera jugando un lugar en el mundo. Pasaba muchos días vagando por el campo con su hermano mayor Bud, quien le enseñó a montar a caballo y manejar un arma. Y desde luego tenia mas hermanos, pero en esta historia solo mencionare a Bud.

La vida le dio un vuelco drástico a la familia, después de haberse perfilado como ricos y ponderados. Un día estalló la guerra fronteriza entre Kansas y Missouri. El condado de Jasper pronto comenzó a deteriorarse, las bandas de irregulares de “Jayhawkers” y “Red Legs” arrasaron esta y otras comunidades en apoyo de la Unión. El hermano de Mayra, Bud se unió a los Raiders de Quantrill, cosa que su padre abrazo con gran orgullo.

Este conocía bien la zona y la gente, se desempeñó admirablemente como explorador y rápidamente alcanzó el rango de capitán. En junio de 1864 fue asesinado en Sarcoxie, Missouri. Las redadas habían cobrado su precio en los negocios del padre y después de enterrar a su hijo, malbarato lo que le quedaba de propiedades y se trasladó con su familia a una granja cerca de Scyene, Texas, un pequeño asentamiento al sureste de Dallas.

En 1866, la banda James-Younger robó su primer banco en Liberty, Missouri, y huyó con 6 mil dólares en efectivo y bonos. Huyeron a Texas, donde conocieron a Myra Shirley, recibieron cobijo en su casa y ella quedo embelesada con la vida llena de emociones de los forajidos y sin dudarlo se convirtió en miembro de su “pandilla”.

Tiempo después, otra banda de forajidos, que buscaba refugio, se quedó en la casa y resulta que al bajar de su caballo uno de los integrantes había sido su primer amor. El llevaba el nombre de Jim Reed.

El romance floreció y se casaron el 1 de noviembre de 1866. Los padres no tenían ninguna objeción al matrimonio, ya que Jim Reed aún no era un hombre buscado. Jim se mudó a la casa de la familia, cerca de Scyene y compartió las tareas de la granja.

A principios de septiembre de 1868, Belle dio a luz a su primera hija, Rosie Lee a quien apodo “Perla”. Aquí la historia tiene esta doble interpretación pues algunos historiadores dicen que la niña no era de Reed sino de Cole, el líder de la banda James-Younger.

Pero esto, no esta confirmado, solo forma parte del misterio de esta mujer que dejo una huella en el oeste americano y de la que a veces se escucha nombrar. La joven pareja con su hija se mudó a Missouri, el estaba acusado de asesinar a un hombre así que ahora era un hombre con un precio sobre su cabeza. Llegaron a California con su pequeña hija Pearl y al poco tiempo llegó un segundo hijo, al que llamaron Edward.

En 1869, junto con otros forajidos se dirigieron a la región del río del norte de Canadá, donde torturaron a un viejo indio de la cala hasta que les dijo dónde había escondido 30 mil dólares en oro. Con su parte del botín, regresaron a Texas, donde a ella se le empezó a llamar “The Bandit Queen”.

Pero, no pasó mucho tiempo antes de que la vida fuera de la ley los alcanzara y en agosto de 1874, el fue asesinado en un tiroteo por un miembro de su propia banda. Belle dejó a sus hijos con su madre mientras recorría el camino junto con los forajidos. En Territorio indio (lo que ahora es Oklahoma), Starr se involucró con un forajido indio de cara plana que se hacía llamar “Blue Duck”. Sin embargo, ese asunto duró poco y su lugar fue ocupado por Sam Starr, un Cherokee alto y delgado con quien se casó.

Los recién casados se establecieron en los sesenta y dos acres en el lado norte del río Canadian, cerca de Briartown. Aquí es donde ella toma el nombre de Belle y deja atrás el de Mayra. Este es un dato curioso: nombró al lugar “Younger’s Bend”, según se dice, en honor a Cole Younger.

La pareja de bandidos formó una pandilla a su alrededor y desde su escondite, entraron en la clandestinidad, en una vida de susurros, robo de caballos y contrabando de whisky a los indios. El cerebro detrás de estas operaciones, que planificaba cuidadosamente cada movimiento, era el de ella.

En Younger’s Bend recibieron muchas visitas. Ella siempre respondía cuando le preguntaban quienes eran “viejos amigos de Missouri”. Uno de ellos de ojos azules era el famosísimo Jesse James. Encontraron la vida de bandido muy lucrativa. Ella usaría su dinero generosamente para sobornar la libertad de cualquier pandillero que fuera capturado. De no ser así, tentaría a los agentes de la ley con sus encantos femeninos, casi siempre logrando sus fines: la liberación de sus camaradas.

La guarida de la pandilla fue Fort Smith, Arkansas. El magistrado local era el famoso juez Isaac Parker, llamado el “colgado”. Parker se decidió a ponerla tras las rejas. Varias veces, fue llevada para que enfrentara varios cargos como el de robo y contrabando. Sin embargo, en cada ocasión, fue puesta en libertad por falta de pruebas.

En el otoño de 1882, el juez, tuvo la suerte de sorprenderla con las manos en la masa, cuando intentaba robar el caballo de un vecino. Después de un juicio, la condenó a dos penas consecutivas de seis meses de prisión y a el a un año en la Prisión Federal de Detroit. Después de cumplir su condena, regresaron a Younger’s Bend.

En 1886, fueron nuevamente arrestados por alguaciles, quienes los llevaron a Fort Smith acusados de robo de caballos. Los Starr fueron procesados al día siguiente ante el juez Parker, pero el juez se vio obligado a desestimar los cargos por falta de pruebas.

Para entonces, Belle se había convertido en una celebridad. El “Police Gazette” de Richard Fox la había convertido en un héroe popular, “Una mujer Robin Hood y un Jesse James”. Así fue como se ganó el apodo de la “Reina de los bandidos”.

Después de salir de la cárcel, trabajó brevemente en un espectáculo del Lejano Oeste, interpretando el papel de un bandido forajido que atracaba diligencias; esto me parece realmente maravilloso una burla exquisita. Durante la fiesta de Navidad de un amigo el 17 de diciembre de 1886, Sam Starr se involucró en un tiroteo con un viejo némesis, Frank West. Ambos hombres dieron en el blanco y murieron a causa de las heridas. Ella no se quedó sola por mucho tiempo. En 1889 contrajo su tercer matrimonio con un bandido mucho más joven, llamado Jim July y fue una relación particularmente tormentosa.

Después de una feroz pelea, se dijo que el le ofreció a un cómplice 200 dólares para matar a su esposa. Cuando la oferta fue rechazada, gritó: “¡Demonios, yo mismo mataré a la vieja bruja y gastaré el dinero en whisky!”

Después de esto el 3 de febrero de 1889, fue asesinada a tiros, tenía 41 años. Se realizó una investigación sobre su muerte y se interrogó a varios sospechosos, incluido un vecino con el que se había peleado llamado Watson, su esposo, su hijo Ed, e incluso su hija Pearl. Aparentemente, había pillado a su inquieto marido jugando con una joven, lo que había provocado mucha discordia en el matrimonio.

Estaba separada de su hijo Ed y las malas lenguas especulaban que ella tenia una relación incestuosa con él y que lo golpeaba rutinariamente con un látigo. Incluso su podría haber matado a su madre porque había interferido con su matrimonio con el padre de su hijo. Apenas unas semanas después de la muerte de, un agente que seguía el rastro de July, lo hirió de muerte.

Belle fue enterrada en el patio delantero de la cabaña en Younger´s Bend. Meses después, su hija contrató a un cantero para que montara un monumento sobre la tumba de su madre. En la parte superior de la piedra estaba tallada una imagen de su yegua favorita, “Venus”.

 

Foto de texascooppower.
Foto de texascooppower.

 

Me quedo con esta sensación de sentir el polvo del viejo oeste en mi ropa, con una curiosidad satisfecha y con la posibilidad de que muchas cosas que omití podrían ser importantes, pero apenas tengo un par de hojas para plasmar lo que creo importante de una vida llena de peligros que por de más me parece asombrosa.

 

Por DZ

Claudia Gómez

Twitter: (@claudia56044195)

EpitafioMaybelle Shirley
Menú de accesibilidad