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Conocida como la Mujer desconocida del Sena
En esta ilustración de R.B. Peake de 1816, se ve gente de visita en la morgue de París observando cadáveres, un pasatiempo en esa época.

«Y debido a que la máscara mortuoria perdura y nos sitúa en el umbral de lo que nosotros llamamos vida y lo que llamamos muerte, siempre guardará un carácter sobrenatural, como algo que no puede ser medido por nuestra experiencia del amanecer, de la noche, y del devenir de los días. Es el último símbolo del hombre, su rostro inmortal.» (E. Benkard)

Vaya contradicción, el título que encontré para este artículo sorprende sin duda. ¿Cómo es posible una cosa tan bizarra? Pues a mí me sedujo, estos acertijos que plantean enigmas son mi fascinación. A este tipo de expresión la lengua española le ha puesto por nombre oxímoron, para enfatizar una paradoja, así desde esta perspectiva queda más claro que alguien puede ser desconocido para la mayoría, pero al mismo tiempo ampliamente reconocido o famoso. O al menos, no queda la sensación de que la idea está mal escrita y hay algo que lo justifique.

Basta con que me enganche con una cosa así, cuando ya estoy indagando y es fascinante. Nunca me quedo solo con una respuesta, me apasiona encontrar distintas posibilidades, las analizo, le meto de mi sazón y voilá, me quedo satisfecha. Pero debo confesar que ya me ha pasado que después de un tiempo, zas! aparece algo que no había leído o escuchado y comienzo de nuevo. Entonces con el tejido, agrego nuevos hilos y voy abonando o quitando según sea el caso.

Pero volviendo al título y para entender un poco más de que va. Hubo una época, sobre todo en el siglo XIX que algunas personas iban de visita a la morgue por simple curiosidad morbosa. En ese momento, la muerte era una parte más visible de la vida cotidiana debido a las altas tasas de mortalidad infantil y las epidemias. Si, efectivamente, así como ir al cine o al teatro, esta era una actividad que se usaba, incluso llevando a los niños.

Justo cuando leo esto, me acuerdo de mi niñez visitando las momias de Guanajuato, había una sensación en el estómago incómoda e inquietante que me generaba perturbación, ya que al verlas sobre todo las que tenían rostros desfigurados, me enfrentaban a mi propia finitud, a la fugacidad de la vida y a cuestionarme si morir dolía tanto; todo eso apenas con diez años. Así que no puedo ser muy severa con mi juicio, ya que entiendo lo que provoca. Aunado a esto existía una tradición que se fue volviendo un excelente negocio. Las máscaras mortuorias se fueron haciendo de los anaqueles en las tiendas por toda Europa. Esta costumbre ha atravesado el tiempo, es antiquísima y se observa desde Egipto, hasta las culturas mesoamericanas, africanas, etc. Pero en esta época en Francia se retomó la vieja costumbre y se volvió una moda.

Vamos a viajar en el tiempo, imaginemos que estamos frente a un taller familiar que tiene colgado en la entrada un letrero que dice Usine de masques Marcosi. En su interior se fabrican bustos y estatuas vertiendo yeso en moldes, estamos en la década de 1870, es un pequeño suburbio parisiense llamado Arcueil. Rechina la puerta y suena la campanilla, el olor a muebles viejos y polvo inundan el lugar.

Al fondo, atravesando todos los anaqueles llenos de caretas, antifaces y bustos, hay unas escaleras que llevan al sótano donde los mouleurs o fabricantes de máscaras trabajan. Al detenernos y observarlas, hay algo que impresiona de modo especial en sus rostros, todas tienen la ausencia total de una mirada. Es la faz de los muertos, impresos en una pieza de yeso o cera, es algo más que una simple representación del difunto, es una imagen que detiene el tiempo natural y corruptible de los cadáveres. Es una búsqueda de

una imagen que capture la realidad en su expresión más inmediata, más absoluta, más cruda. Pareciera que con ella inicia un nuevo tiempo para ir guardando en la memoria, un espacio para el recuerdo de su extinta presencia carnal.

Colgando en el techo hay cientos de ellas, son poetas, artistas, políticos y revolucionarios: sin duda esta la de Napoleón que se ha convertido en un best seller, la de Robespierre, la de Voltaire, Victor Hugo, Beethoven, Mozart, muchas imitan sus disminuidos rostros mostrando su expresión mortuoria. Un escalofrío se apodera de nuestra piel.

Es así, las personas las colocaban como adorno en sus casas y en la morgue se sacaban moldes de sus seres queridos, se vaciaban en yeso o bronce y se llevaban a casa, colocándolas en pilares, como bustos en libreros, comodas o colgadas de la pared, incluso como dijes de bellos collares.

Dentro de todos estos personajes, que tienen un sin fin de réplicas, hay una máscara con un rostro bellísimo, que llama la atención. Tiene la insinuación de una sonrisa en sus labios parecida a la de la Monalisa de Da Vinci. De facciones finas, labios perfectos, y aunque tiene los ojos cerrados, por un segundo nos da la sensación de que sus párpados, quizás se fueran a abrir en cualquier momento.

Es la máscara de alguien sin nombre, sencillamente la han bautizado como Inconnue, la Desconocida del Sena. Está es la más popular, mucho más que cualquier personaje de relevancia, se vende como pan caliente.

Ahora viene la parte intrincada, llena de laberintos y recovecos. ¿Quién era?

La leyenda contaba que el cuerpo de esta joven había sido recuperado del río Sena y según la autopsia había muerto ahogada. Como era costumbre el cuerpo fue expuesto en la morgue de París, con la esperanza de que alguien la pudiera identificar, pero pasaron las semanas y nadie lo hizo.

Según se contaba el patólogo, quien realizó la autopsia, quedó fascinado con la belleza del rostro de la chica, su sonrisa enigmática lo embrujo. Así que le pidió a un fabricante de máscaras, seguramente en un taller como el que recreamos, que hiciera un molde de su rostro. En el yeso quedó plasmada la imagen perfecta, una que reflejaba a una pacífica muerte y así se conservó para siempre.

Hoy en día, si algo se vuelve moda, en un santiamén se vuelve una tendencia y todo el mundo quiere uno. Así pasó entonces cuando la máscara empezó a aparecer a la venta en todas partes. Con una gran rapidez se convirtió en una musa para artistas, novelistas y poetas. Comenzaron a tejer historias, poesías, leyendas de terror, novelas que imaginaban a la chica embarazada, abandonada, asesinada por ser un problema para alguna familia noble, un padre que la embarazaba y queriendo deshacerse del delito, la había ahogado.

Al parecer su cuerpo no mostraba signos de violencia y debido a esto, se asumió que sería posible que fuera un suicidio. Lo que sigue siendo un misterio, es que los cuerpos encontrados en el agua, normalmente no parecen tan tranquilos. Están hinchados, incluso quienes se suicidan luchan por la vida en sus últimos momentos, y la evidencia de ese esfuerzo queda marcada en sus rostros.

Cada línea escrita o pasada de voz en voz, llenó de matices los supuestos de la historia y fue sorprendente, como algunos eran completamente contrarios, generando una confusión morbosa. Se elaboraron dibujos llenos de curiosidad, todos ávidos de tejer identidades imaginarias e historias plausibles alrededor de la misteriosa mujer. Fue poco a poco transformándose con nuevos nombres, y durante un tiempo la llamaron la Mona Lisa ahogada.

Se escuchaba como parte del misterio, una historia sobre dos hermanas gemelas idénticas, que habían nacido en Liverpool hacía más de un siglo. Una de ellas, sin decir nada a su familia, se había fugado una madrugada con un pretendiente, y lo último que se sabía de ella era que se había ido a París, donde su rastro se había perdido. Un par de décadas más tarde, la otra hermana pasó por París. Caminando por una calle quedó anonadada al ver la máscara de la Desconocida del Sena. Ella reconoció inmediatamente a su gemela perdida, donde había permanecido eternamente joven, mientras ella había envejecido. ¿Será?

El fotógrafo John Goto (quien murió este año en agosto), hace algunos años, decidió crear su propia ficción para la chica del Sena. Con una imaginación vivaz, dijo que el rostro era de una actriz húngara llamada Ewa Lazlo, quien había sido asesinada por su amante, Louis Argón.

Publicó una foto con su hipótesis y el artículo se quedó prendido en algunos periódicos. Tiempo después, en un simposio realizado en Londres a principios de la década de 2010, se presentó una obra que

“narraba la historia de Ewa Lazlo, quien se convirtió en la inspiración para la cara de Resusci Anne”, el primer maniquí del entrenamiento del RCP y la chica más besada del mundo.

¡Pero era ficción! Sin embargo, Ewa Lazlo había empezado a tener vida propia. Basta repetir una historia una y otra vez para convertirla en algo real. De hecho varios sitios web y blogs citan como un hecho, que ella es la Desconocida del Sena.

Goto admitió en una entrevista, sentirse azorado y un poco incómodo con su creación. “Asumí que la gente tendría una visión posmoderna y lo trataran como ficción, realmente no esperaba que lo tomaran en serio”. Le dijo al reportero Jeremy Grange de la revista BBC de donde saqué mucha información para este escrito.

El poeta britanico Al Alvarez escribió en su libro “The Savage God”, que toda una generación de mujeres alemanas se inspiraron en la apariencia de la chica del Sena, incluso artistas de esa época como Elizabeth Bergner, la emulaban en la gran pantalla, con su piel de porcelana y su tez serena.

El rostro inmortalizado en máscara cruzó el tiempo junto con su misterio, hasta llegar a 1955. Un noruego de nombre Asmund Laerdal tuvo la oportunidad de salvar la vida de su hijo Tore, el chiquillo estaba nadando cuando a lo lejos lo vieron boca abajo sobre el agua. El padre corrió y sacando el cuerpo inerte del niño del agua, despejó sus vías respiratorias. Él era un fabricante de juguetes, especializado en la producción de muñecas y modelos de autos con un nuevo tipo de plástico suave. Cuando le pidieron que hiciera una herramienta para usar en la enseñanza de una nueva técnica de

resucitación llamada RCP, (reanimación cardiopulmonar) que consiste en la combinación de compresiones en el pecho y el beso de la vida que puede salvar la vida de alguien cuyo corazón ha dejado de palpitar, la experiencia con su hijo unos años antes lo hizo muy receptivo.

Desarrolló a un maniquí de torso o cuerpo entero que simula a un paciente inconsciente que requiere RCP. Laerdal quería que su maniquí tuviera un aspecto natural, y le pareció que una muñeca femenina, sería menos amenazante para los que se estaban formando en las artes de la resucitación.

Recordó una máscara que colgaba en la pared de la casa de sus abuelos, así que decidió que la Inconnue del Sena sería la cara de Resusci Anne, como hoy se llama el maniquí. Así es como una misteriosa mujer irrumpió en el mundo de la medicina, y su rostro es besado una y otra vez por cientos de personas. Acaso será la mujer más besada del mundo.

Louise Welsh una escritora escocesa dijo que el valor de la máscara reside en su misterio, ¡ y no puedo estar más de acuerdo!

Poder ir desanudando algunas cosas, permite que un misterio como este tenga no una, sino muchas posibles respuestas. Reproducir los escenarios me llena de emoción, y si me preguntan a mí, estoy satisfecha con la que dice, que la impresión fue tomada del rostro de una joven modelo, que murió de tuberculosis alrededor de 1875, pero no quedó ningún rastro del molde original. Pero la que más me gusta, es una que aparece en la novela de Richard Le Gallienne de 1900. Plantea que el adorador de la imagen, un poeta inglés se enamora de la máscara, lo que finalmente lleva a la muerte de su hija y al suicidio

de su esposa. Será que si hablamos de esto como si fuera verdad, entonces aparezca un blog, un video de tick tock aseverando que es verdad, y se vuelva nuevamente un trending topic en las redes.

Por DZ

Claudia Gómez

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