Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

“Black Puddings a penny a pair”

“Black Puddings a penny a pair”

Cuando escribo tengo la libertad de creer o pensar que puedo moldear a mí capricho lo que quiero plasmar

Me confieso con una perspectiva limitada, soy consciente de que para entender los fenómenos de tantas cosas se requiere mucho más que investigar y reflexionar. Me parece que es cuando se encarnan los procesos de lo vivido, que se genera una alquimia para pensar al menos que se llega a un entendimiento, aunque sea a medias sobre algo, según mi percepción. Me cuesta creer en verdades absolutas y salvo las matemáticas que se confirman o desmienten con papel y lápiz.

También puedo entender que nacer y morir son irrefutables, lo demás para mí es subjetivo y sujeto al dialogo, pues seguramente hay más ignorancia que otra cosa en mí limitada percepción.

Cuando escribo tengo la libertad de creer o pensar que puedo moldear a mí capricho lo que quiero plasmar. Qué para mí es suficiente el viaje que impulso a través de cruzar el espacio que hay entre la razón y la imaginación y llegar ahí donde todo es posible. En definitiva, no soy historiadora, pero lo que sí soy es atrevida.

Así que les cuento que leí una rima y que esta ha sonado en mi cabeza durante algunos días. Así que me di a la tarea de averiguar qué significado tenia y me he llevado una sorpresa:

A mediados del siglo XIX en forma de canto surcaba en las calles de Londres y de gran parte de Inglaterra las siguientes estrofas:

“Mary Ann Cotton, she’s dead and she’s rotten. She lies in bed with her eyes wide open. Sing! Sing! Oh what can I sing? Mary Ann Cotton is tied up with string. Where? Where? Up in the air. Selling Black Puddings a penny a pair.”*

“Mary Ann Cotton está muerta y podrida. Está en su cama con los ojos abiertos. Canta canta ¿qué puedo cantar? Mary cotton está atada con un hilo. ¿Dónde? ¿Dónde? Arriba en el aire, vendiendo pudines negros a un penny el par”.

Aunque la rima se perdió en los anales del tiempo y no se volvió a escuchar, el nombre de la mujer sigue sonando con títulos peyorativos; viuda negra, asesina, maldita y tantos otros.

Me cuesta creer que solo fue eso, hay algo una su mirada que no termina por convencerme. ¿Cómo alguien puede matar a más de 21 personas incluyendo a 11 de sus propios hijos y hijastros, tres maridos, su mejor amiga y su propia madre? Me cuesta trabajo creer que se puede nacer con ese nivel daño. Soy de las que cree firmemente que el bagaje de la historia familiar, el entorno histórico y la manera de buscar amor, son detonantes de una vida así.

Los titulares de los periódicos decían que era la codicia el motivo, pues se dedicaba después a cobrar el dinero del seguro. Era fácil envenenarlos con cianuro y pasar desapercibida pues eran tiempos de tuberculosis de muchísima muerte infantil, así que había demasiados distractores como para sospechar. Todos murieron por problemas estomacales, tifoidea fiebre gástrica y otras cosas relacionadas con el estomago según decían.

La complejidad de los triángulos relacionales ha dado incluso hasta para una miniserie. El fin de ella está marcado cuando fue sentenciada a muerte por la muerte de uno de sus hijos y sucedió que, en la horca, cuando la trampilla se abrió, ella se retorció en agonía durante tres minutos, antes de morir ahogada a los cuarenta años de edad; algunos dicen que eso fue intencional.

Decido cruzar el tiempo llegar al noreste de Inglaterra a Low Moorsley, quizá entre sus calles pueda encontrar una pista para ir tomando los porqués. La veo a los 8 años, una niña normal muy eficiente y buena estudiante, veo la muerte de su padre cayendo en una hendidura de la tierra donde era minero. ¿Habrá sido este episodio quien cambió algo en ella? Veo la entrega en un costal el cuerpo de su padre a los pies del portón de la casa. ¿Habrá sido eso? ¿La brutalidad de un episodio así de burdo lo que la rompió?

Las costumbres, una forma de vida compleja, difícil, dolorosa quizá tuvo también tintes en el resultado.

Recibo las miradas adustas de quienes habitan ahí entonces, todas con dureza. Quizá la mirada es puente para encontrar en el alma las dificultades para sobrevivir. Escucho como muchas familias recurrían a matar a sus hijos pequeños por no tener como alimentarlos. Práctica que venía desde el medioevo donde nacen los cuentos como el de Hanzel y Gretel.

Así que no sé si el termino psicópata le quede, hablando de un comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos reducidos y un carácter desinhibido pues al parecer fue una persona que se percibía normal, aunque hay datos que hablan sobre cierta promiscuidad, otros de una capacidad para cuidar y proteger a los enfermos y veo la foto donde está vestida de enfermera y sigo sin creer lo que la evidencia marca como contundente.

¿Será que hay otra historia por detrás de esta mujer? ¿Será que el revuelo de los acontecimientos cambio la verdadera historia?

Me encuentro enfrente de su tumba una fosa común que lleva su nombre luido por el tiempo. He venido a buscar respuestas y me voy más confundida. Los hechos expuestos en la documentación que hay sobre este caso, no terminan por convencerme. Hay una sensación de este odio retributivo que cobra la imagen de una justicia que toma el papel de vengador que me molesta.

Será que algún día la vea en mis sueños y pueda hablar con ella. Escucharla, pues no hay un solo documento que exprese su voz, he aprendido que hay muchas historias por detrás de lo que cada persona interpreta, me falto escucharla a ella.

Esta vez por más que cruzo el tiempo, que me doy a la tarea de buscar todo lo que está en mis manos sobre ella, termino pensando que no me convence nada. Veo su mirada sus fotos y no puedo condenarla.

DZ
* El budín negro es un tipo de embutido regional en el Reino Unido e Irlanda. Está hecho de sangre de cerdo, con grasa de cerdo o sebo de res, y un cereal, generalmente avena, avena o avena.

DZ
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