Dos elementos del ejército se proclaman presidentes de Burkina Faso
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El presidente de Burkina Faso, Blaise Compaore, dimitió el viernes después que manifestantes irrumpieron en el Parlamento e incendiaron el edificio, poniendo fin a un régimen de 27 años y desató una lucha en el ejército por el control del país de África occidental.

Un general del ejército pronto anunció que ocuparía el vacío de poder dejado por Compaore pero, horas más tarde, un coronel hizo la misma declaración.

El coronel Yacouba Zida dijo a primera hora del sábado que asumía el liderazgo para guiar al país en la transición de vuelta a la democracia en un mensaje grabado colgado en el sitio de internet de una cadena de televisión nacional.

“Mientras esperamos a definir de una forma consensuada, con todos los partidos políticos y organizaciones sociales, los límites y la composición de esta transición pacífica y democrática, de ahora en adelante asumo, a partir de hoy, la responsabilidad de encabezar esta transición y de jefe de Estado”, dijo.

En la noche del viernes había señales de que Zida estaba postulando para hacerse con el poder, cuando anunció el cierre de las fronteras del país, la formación de un comité de transición y la suspensión de la constitución.

Pero horas antes, el general Honore Traore, el jefe del Estado Mayor, había dicho a una sala abarrotada de periodistas que asumiría la presidencia hasta la convocatoria de elecciones. No estuvo claro de inmediato si Traore aceptó el anuncio realizado el sábado por Zida.

Al renunciar, Compaore había dicho que las elecciones se llevarían a cabo en 90 días, pero Zida indicó que la “extensión y conformación del órgano transicional se decidirán después”.

Durante varias horas de dramatismo, Compaore pasó de estar a punto de que el Parlamento aprobara un proyecto de ley que le permitiría buscar un quinto periodo en el cargo a abandonar el puesto de inmediato.

La rápida sucesión de acontecimientos tomó a muchos por sorpresa, dado que Compaore por mucho tiempo había aventajado a sus adversarios y en los últimos años se había convertido en un importante mediador regional. Burkina Faso alberga a las fuerzas especiales francesas y funge como un importante aliado tanto de Francia como de Estados Unidos en el combate contra los militantes islámicos en África occidental.

Pero el presidente francés Francois Hollande rápidamente elogió su decisión de renunciar.

Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, pidió elecciones democráticas.

“Condenamos cualquier intento del ejército u otras partes de sacar provecho de la situación para obtener beneficios inconstitucionales y pedimos a todos los partidos que respeten el apoyo de los ciudadanos al proceso democrático”, dijo en un comunicado emitido a última hora del viernes.

Aunque era respetado en la escena internacional, los críticos destacan que, bajo el gobierno semiautoritario de Compaore, el país de 18 millones de habitantes seguía sumido en la pobreza. La riqueza del país sin salida al mar fluctúa en función de los precios del oro y el algodón— y por la cantidad de lluvia adecuada en una región azotada por la sequía.

La salida de Compaore tendrá importancia en toda la región, donde muchos líderes han presionado para cambios constitucionales que les permitan ampliar sus mandatos y otros están intentando hacerlo, dijo el experto en África, Philippe Hugon.

“Es obvio que lo que ha pasado tendrá repercusión en otros países”, dijo Hugon, del Instituto para Relaciones Internacionales y Estratégicas.

Al final, Compaore fue apartado del poder por protestas violentas y una envalentonada oposición que no aceptaría nada menos que su renuncia.

“Declaro que abandono el poder”, dijo Compaore en un comunicado. “Por mi parte, creo que he cumplido con mi deber”.

Miles de manifestantes de la oposición se reunieron el sábado en la plaza de la capital y estallaron en aplausos cuando escucharon el anuncio de su marcha en radios portátiles.

“Esta es una nueva revolución ” y una oportunidad para hacer las cosas bien, dijo Donald Fayama, un comerciarte que se encontraba entre los manifestantes. “Al menos mañana no vamos a levantarnos con la misma cara del mismo presidente”.

Compaore, de 63 años, se dirigió hacia una ciudad del sur del país próxima a la frontera con Ghana, Po, dijo un diplomático francés bajo condición de anonimato por la delicadeza del asunto.

El presidente saliente seguía en Burkina Faso el viernes por la tarde, y no estaba claro si intentaba cruzar la frontera, añadió el funcionario. No había pedido a los franceses, que en su día fueron la potencia colonial que regía el país, ningún tipo de ayuda.

Durante meses, una coalición de la oposición había estado pidiendo a Compaore que no buscase la reelección. Pero el jueves, el entonces mandatario y su partido parecían listos para sacar adelante un proyecto de ley que le permitiría volver a presentarse.

Decididos a bloquear la votación, los manifestantes irrumpieron en el edificio, prendiendo fuego a una parte. Al menos tres personas fallecieron en las protestas, según Amnistía Internacional y docenas de manifestantes fueron baleados.

Con información de AP