Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología Hallan un “sorprendente” resultado en la búsqueda de la materia oscura
El equipo LUX-ZEPLIN halló el que sería "el indicio más convincente de materia oscura reportado hasta la fecha"
Economía y Finanzas EE.UU. pone a la venta monedas conmemorativas con el rostro de Trump
La Casa de la Moneda de Estados Unidos detalló que las monedas con el rostro de Trump ya están disponibles para coleccionistas
Nacional Sheinbaum: López Obrador “ha sido sumamente respetuoso con nuestro gobierno”
La presidenta Sheinbaum reiteró que López Obrador no le ha enviado mensajes ni le ha llamado para decirle qué hacer
Nacional Sheinbaum afirma que EE.UU. se niega a entregar pruebas contra Rocha Moya
La presidenta Sheinbaum indicó que EE.UU. sigue sin entregar las pruebas de la acusación contra Rubén Rocha Moya
Nacional Ataque armado en Michoacán deja dos muertos y un adolescente herido
Una llamada al 911 alertó a las autoridades sobre un ataque armado sobre la carretera Morelia-Salamanca que dejó dos muertos

Va bien la frase de Jonathan Switf: “Por eso, para trepar, se adopta la misma posición que para arrastrarse”. Porque hasta ayer gritaba que la vida “es poco para defender migrantes”. Hoy advierte que no son bienvenidos: Que se queden donde viven.

Hoy, ya convencido de que este es un gobierno fuerte, hegemónico, que no le permite ser contrapeso como le permitían los anteriores, afirma: “Los migrantes deben irse a Guatemala, su viaje no es espontáneo, perjudican al nuevo gobierno de México”.

Como político hábil, Alejandro Solalinde ha sabido entender los nuevos tiempos, que ya no son como cuando el gobierno anterior, a solo nueve días de haber asumido el poder, le otorgó el Premio Nacional de Derechos Humanos.

Entonces era el zar del tema, con un excelente discurso propagandístico que le permitió viajar medio mundo:

–“Los migrantes son para mí lo más valioso, son Jesús en la persona de los pobres”.

–“La misión no se abandona. Nada ni nadie me va a detener. La vida es poco para defender a los migrantes”.

Pero la actual administración le quitó el monopolio que ejerció por años sobre el tema de los migrantes, con manejo de medios y recursos de ONGs, sociedades y grupos mundiales pro migración: de curita de pueblo en Ixtepec pasó a ser figura política nacional.

Aunque todavía en los arranques de la actual administración, Solalinde pensaba que podía tener, como antes, voz y voto en la grilla de la entrada de migrantes a México de paso a Estados Unidos:

“México no dará la espalda a los migrantes centroamericanos. Hoy tenemos la oportunidad no sólo de expresar de palabra nuestra adhesión a un gran presidente. No se podrá hablar de una nación transformadora si no es a través de las buenas relaciones”.

Y hasta criticaba: “Ebrard tuvo ante Trump todo para tomar el camino de la dignidad de México, pero en aras de ese cinco por ciento (de aranceles) traicionó la tradición de México y lo más triste, empezaron a deportar niños, niñas, mujeres”.

Ajá: lo mismo que hacía antes: “Al gobierno de Calderón le entran las cosas por una oreja y le salen por la otra. Gobierno simulador, dice respetar los derechos humanos de los migrantes y los pisotea”.

Pues lo primero que hizo el sustituto de Calderón fue otorgarle el Premio Nacional de Derechos Humanos, “por su destacada trayectoria en la promoción y defensa de los derechos de las personas migrantes”.

Tan acostumbrado estaba Solalinde a tener influencia que, al actual gobierno, hasta le presentó su propuesta de Ombudsperson: Elizabeth Lara Rodríguez. “La estoy proponiendo, pero no quiero que sea mi imposición”.

Pero lo mandaron a volar.

Y a repetir el discurso oficial.