Minuto a Minuto

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"Yo te compro el boleto de avión", fueron las palabras de Vence al ver una bandera de México en la convención republicana
Nacional Vanely “N” habría fingido su muerte para evadir deuda de casi un millón de pesos
Vanely ofrecía tandas de dinero y artículos como pantallas, teléfonos celulares, muebles y otros productos que nunca fueron entregados
Nacional Sheinbaum destaca avances y nuevas obras para Veracruz
Claudia Sheinbaum anunció los avances que el gobierno federal ha tenido en Veracruz en materia de salud, educación y vivienda
Nacional Vuelca tractocamión con pipas de diésel sobre la autopista Guadalajara-Colima
El accidente ocurrió a la altura del kilómetro 68, cuando el vehículo de carga perdió el control y se impactó contra el muro de contención
Internacional Shaná Tová Umetuká a la comunidad judía que celebra el año nuevo 5787
En el templo, el rabino toca unas melodías por medio de un cuerno de carnero llamado “shofar”

Ante la incontinencia verbal del nuevo régimen –MORENA–, los partidos políticos restantes quedaron como satélites que giran sobre su propio eje.

Ninguno de los institutos políticos evolucionó; la vorágine morenista les impide convertirse en oposición. Es la opinión pública la única y verdadera fuerza de oposición al nuevo gobierno.

México es un país dirigido por un presidente centralizado que estrena una forma sui géneris de comunicar.

El diario amanecer nos convoca a seguir el anuncio de cuanto tema de agenda o improvisado sale a la opinión pública por voz del presidente de la República.

En una democracia participativa, como califican los politólogos al régimen actual, hace falta la competencia. Sin ella no existe la verdadera democracia.

El sólo mencionar que “el pueblo manda”, y que es en su nombre que se toman las decisiones –sin considerar las voces de expertos y/o agraviados involucrados en el tema– no abona a un régimen democrático. Que un solo hombre tome las decisiones de un país, desdibuja el equilibrio de poderes.

Un Congreso de la Unión con mayoría morenista, como el actual, facilita el camino al Ejecutivo y pendiente queda el Poder Judicial de ser cooptado por el poder supremo.

Y volviendo al enunciado de que, para que haya democracia debe haber competencia, ¿los panistas y los priistas estarán preparándose para competir?

¿Quedarán panistas y priistas que, ante la debacle que sufrieron en julio pasado, asuman un mea culpa?

En el PAN las pugnas internas fracturaron la estructura monolítica que caracterizaba al partido blanquiazul.

En el PRI, ante “la tempestad no de hincan”. Se resisten a reconocer sus graves pecados como el abandono a la militancia y las decisiones cupulares que es el pecado original de los priistas. Esta falta de oficio, experiencia y compromiso de los dirigentes recientes condujeron al tricolor al despeñadero.

Miles de militantes orgullosos de su pertenencia al PRI hoy quedaron en el olvido. Hombres y mujeres que recorrieron caminos de tierra para llevar un mensaje del PRI a comunidades ávidas de una palabra de esperanza, abandonan las filas que una vez formaron “las bases” de ese instituto político que solo las utilizó.

El PRI es un partido que renunció a su refundación.

Los simpatizantes se esfumaron, los jóvenes ya no forman parte de la tradicional cuota, como tampoco las mujeres pues las que hoy ocupan escaños y curules en el Congreso de la Unión, nunca han sumado mujeres al quehacer político, tales como Beatriz Paredes Rangel, Dulce María Sauri Riancho, Claudia Ruiz Massieu, entre otras.
¿En donde quedó el PRI? ¿Aquel partido vetusto que inundaba las élites del poder?

¡Digamos la Verdad!