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Se dijo mucho que la oposición no tenía una propuesta propia ante López Obrador, que todo se le iba en reaccionar sin proponer.

En los discursos de Xóchitl Gálvez ante el Congreso, el día del Informe, y ante sus seguidores en el Ángel de la Independencia, el domingo pasado, quedaron esbozados un proyecto de gobierno, y un estilo político, muy distintos de lo que tenemos.

Lo del estilo político es clave, porque en esta hora de México, la forma es fondo.

Xóchitl Gálvez dijo en El Ángel que no haría nunca dos cosas: Dividir, ni Insultar. Y que haría siempre tres cosas: Escuchar, Incluir, Respetar.

Ya sólo esto sería un cambio radical en la política de México, marcada por los signos contrarios: división, estigmatización, sordera, exclusiones, agravios.

En su discurso del Congreso, Gálvez anticipó cinco cambios de fondo:

1.Violencia: “México necesita una nueva estrategia de seguridad con tres elementos clave: inteligencia, corazón y firmeza. Debemos devolver la paz a la gente y regresarle el miedo a los criminales”.

2.Pobreza: “La pobreza no se supera con mañaneras llenas de palabras. Se supera con alimentación, educación, salud, empleo bien pagado y un sistema de protección universal”.

3.Educación: “Proponemos que a los jóvenes se les capacite en idiomas, código, habilidades digitales y certificaciones laborales. Sí a las becas para niñas y jóvenes; proponemos que regresen las Escuelas de Tiempo Completo y las Estancias Infantiles”.

4. Salud: “Hace cinco años ya era una tragedia que 20 millones de mexicanos no tuvieran acceso a servicios de salud. Hoy son 50 millones. Destruyeron el Seguro Popular y desmantelaron el sistema de distribución de medicamentos. Crearon el Insabi, fracasaron y ahora van por el IMSS Bienestar. Fue, literalmente, como ensayar con un paciente. Basta de ocurrencias. México merece un sistema universal de salud”.

5. Economía: “Tenemos que emparejar el piso y generar más riqueza, construyendo capacidades y generando empleo. El gobierno de México debe generar confianza para que haya inversión productiva”.

Acaso lo más importante de todo esto sea el mensaje de cambio posible y deseable que transmite.

Quizá Xóchitl Gálvez tiene razón y la esperanza está cambiando de manos.