Minuto a Minuto

Nacional Hallan muerto al joven Jan Emiliano Rojas Neri, desaparecido en Cuautitlán Izcalli
Rojas Neri fue visto por última vez en la colonia Cofradía de San Miguel I, en el Estado de México
Internacional Trump dice que no pedirá disculpas por video que muestra a los Obama como simios
Donald Trump también indicó que no va a despedir a la persona que realizó el video de Barack y Michelle Obama
Deportes Exjugadores de Patriots, molestos con Tom Brady por no apoyar al equipo en Super Bowl LX
Vince Wilfork le recriminó a Tom Brady por sus comentarios y destacó que sus afirmaciones no tienen que relacionarse con la "política"
Internacional “No los ven humanos”: así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Las condiciones en el centro de detención para migrantes en EE.UU. carecen de atención media y atención infantil adecuada
Internacional Nueva York legaliza muerte asistida con protección adicional y entrará en vigor en julio
Nueva York se sumará a los 13 estados de EE.UU. que permite la muerte asistida, después de que Oregón fuera pionero en 1994

Al empezar el segundo debate ayer entre Hillary y Trump, los dados parecían echados. Clinton amaneció el domingo con una ventaja de 4.6 en el voto popular y de 260 contra 165 votos del colegio electoral, a solo 10 de los 270 requeridos para ganar la presidencia de Estados Unidos.

El escándalo por propia boca había caído como un vómito sobre Trump el viernes anterior, al divulgarse una grabación en la que se mostraba siempre dispuesto a besar y a encamar a quien fuera, y a tomar ventaja de su condición de celebridad con las mujeres y a meterles la mano y besarlas sin trámite.

Era claro que el campamento de Hillary había hecho bien su arqueología de las rutinas misóginas de Trump y de su correspondiente lengua fanfarrona.

Trump llegó al debate desnudado en su más inerme y procaz identidad, en condiciones realmente lamentables para que fuera creíble de su boca nada remotamente parecido a una idea creíble de gobierno para Estados Unidos.

Era como traer a hablar de los asuntos del gobierno a un pornonauta de la tercera edad. Bastaría empujarlo de nuevo hacia el comentario impenitente de sí mismo para dejarlo en el suelo por el resto de la contienda.

Pero no fue así. Trump encontró la manera de mantenerse a flote y a la ofensiva en un debate que terminó siendo una pelea callejera, en la que prometió que de ser presidente encarcelaría a su oponente. Ecos de su experiencia mexicana, donde suele prometerse lo mismo.

Salvo algún atisbo, no hubo en Hillary el tejido fino del debate pasado, la tela de araña construida en torno a los movimientos más bien lerdos de su oponente.

Por el contrario, fue desfondada varias veces en el ambiente verbal de una riña de callejón, que las cadenas estadunidenses bautizaron de inmediato como una pelea sucia, a puño limpio, plagada de insultos y  descalificaciones, la peor opción para Hillary.

Las redes gringas acuñaron de inmediato el hashtag que titula esta columna #WalkingTrump: el Trump que camina como zombie, pero camina.

Trump puede estar muerto en vida, pero no está muerto.

[email protected]