Minuto a Minuto

Entretenimiento Muere en Argentina integrante del espectáculo infantil ‘Bely y Beto’
De acuerdo con la información difundida, Samuel Garza acompañaba al equipo de Bely y Beto durante la etapa de la gira por Argentina cuando ocurrió el fallecimiento
Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo

Al empezar el segundo debate ayer entre Hillary y Trump, los dados parecían echados. Clinton amaneció el domingo con una ventaja de 4.6 en el voto popular y de 260 contra 165 votos del colegio electoral, a solo 10 de los 270 requeridos para ganar la presidencia de Estados Unidos.

El escándalo por propia boca había caído como un vómito sobre Trump el viernes anterior, al divulgarse una grabación en la que se mostraba siempre dispuesto a besar y a encamar a quien fuera, y a tomar ventaja de su condición de celebridad con las mujeres y a meterles la mano y besarlas sin trámite.

Era claro que el campamento de Hillary había hecho bien su arqueología de las rutinas misóginas de Trump y de su correspondiente lengua fanfarrona.

Trump llegó al debate desnudado en su más inerme y procaz identidad, en condiciones realmente lamentables para que fuera creíble de su boca nada remotamente parecido a una idea creíble de gobierno para Estados Unidos.

Era como traer a hablar de los asuntos del gobierno a un pornonauta de la tercera edad. Bastaría empujarlo de nuevo hacia el comentario impenitente de sí mismo para dejarlo en el suelo por el resto de la contienda.

Pero no fue así. Trump encontró la manera de mantenerse a flote y a la ofensiva en un debate que terminó siendo una pelea callejera, en la que prometió que de ser presidente encarcelaría a su oponente. Ecos de su experiencia mexicana, donde suele prometerse lo mismo.

Salvo algún atisbo, no hubo en Hillary el tejido fino del debate pasado, la tela de araña construida en torno a los movimientos más bien lerdos de su oponente.

Por el contrario, fue desfondada varias veces en el ambiente verbal de una riña de callejón, que las cadenas estadunidenses bautizaron de inmediato como una pelea sucia, a puño limpio, plagada de insultos y  descalificaciones, la peor opción para Hillary.

Las redes gringas acuñaron de inmediato el hashtag que titula esta columna #WalkingTrump: el Trump que camina como zombie, pero camina.

Trump puede estar muerto en vida, pero no está muerto.

[email protected]