Minuto a Minuto

Internacional “Cielo Tejido” hace historia con un tapiz monumental de crochet mexicano en las calles de Coral Gabels
La obra, reconocida con Récord Guinness como el pabellón de crochet más grande del mundo, requirió cientos de horas de trabajo artesanal
Nacional Acamoto 2026 concluye con 8 detenidos y 85 motos aseguradas
Autoridades implementaron un operativo estratégico con motivo del Acamoto 2026 que dejó ocho personas detenidas
Nacional Día Internacional de los Museos: ¿por qué los mexicanos no acuden a uno?
El Inegi reveló los motivos por los cuales los mexicanos no acuden a museos
Nacional “No hay ningún riesgo”: Sheinbaum tras entrega de Gerardo Mérida y Enrique Díaz a EE.UU.
La presidenta Sheinbaum habló sobre la entrega de Gerardo Mérida y Enrique Díaz a la Justicia de los EE.UU.
Nacional Sheinbaum propone al Congreso aplazar la segunda elección judicial a 2028
La presidenta Sheinbaum detalló e los motivos por los cuales propuso al Congreso cambiar la fecha de la segunda elección judicial

Octavio Paz, en El laberinto de la soledad (1950), escribió que son “las malas palabras” el “único lenguaje vivo en un mundo de vocablos anémicos”, y que cada país tiene el suyo.

En México, ese “santo y seña” es la palabra chingada, donde “se condensan todos nuestros apetitos, nuestras iras, nuestros entusiasmos y los anhelos que pelean en nuestro fondo…”.

Viene a pelo este fragmento, “de rigor gritar cada 15 de septiembre”, cuando “nos afirmamos y afirmamos a nuestra patria frente, contra y a pesar de los demás: Toda la angustiosa tensión que nos habita se expresa en una frase que nos viene a la boca cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos llevan a exaltar nuestra condición de mexicanos: ¡Viva México, hijos de la Chingada! Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular, esta frase es un reto y una afirmación, un disparo, dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire. Nuevamente, con cierta patética y plástica fatalidad, se presenta la imagen del cohete que sube al cielo, se dispersa en chispas y cae oscuramente…”.