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Ante la miseria de miles de campesinos de Guerrero que vivían de cultivar amapola (que ya no interesa comprar al narco, pues prefiere fentanilo), el gobierno tiene oportunidad de hacer realidad su discurso en favor del campo: legalizar la siembra amapola.

Y no sólo proveer de un trabajo digno y de recursos a los cosecheros: también de beneficiar a 28 millones de mexicanos que sufren algún tipo de dolor, que se mitiga con productos fabricados con amapola.

Hoy, esos mexicanos necesitan 19 mil 764 kilogramos de medicinas al año para paliar sus males, pero apenas disponen de 482 kilogramos. Es decir, 98 por ciento de los necesitados, no tiene acceso a los medicamentos.

¿Por qué no tienen acceso? Porque, como la amapola es ilegal aquí, México tiene que comprar en el extranjero la goma de opio, que es producida por la amapola, y que es la materia prima para fabricar medicamentos contra el dolor.

Eso, aun cuando somos el segundo productor mundial de amapola (después de Afganistán). Sin embargo, México registra desabasto de morfina para quienes padecen dolor crónico. La morfina se extrae del opio y se emplea como un eficaz analgésico en medicina.

En el Senado existe una iniciativa del PRI, que ve viable que el Estado se encargue de la siembra y venta total de la amapola, para impedir que lo hagan los criminales. Se benefician los campesinos y los enfermos, más el gobierno, vendiéndola a las grandes farmacéuticas.

El Universal publicó ayer que el auge del fentanilo, como droga más potente, vacía pueblos de la montaña de Guerrero que vivían de vender a al crimen organizado a 15 mil pesos el kilo de amapola: “Sin amapola no hay trabajo, no hay arraigo, todos huyen”.

Había familias completas de campesinos que sembraban media hectárea de amapola y ganaban hasta 37 mil pesos que les alcanzaba para sobrevivir, pues llegaban a cosechar hasta tres veces al año, porque había mucha demanda:

“Llegaban hombres en camionetas por las flores. El trato era con un representante del pueblo, quien juntaba toda la goma. Unos pagaban por el kilogramo 15 mil pesos, otros, 17 mil, y en una ocasión lo pagaron a 20 mil pesos”.

Se trata, sin dudas, de un buen momento para que México legalice la amapola (más la mariguana) y salga, con estos dos cultivos, de la ratonera en que lo metió la prohibición por parte de Estados Unidos, que hoy, en cambio, comienza a legalizar la mariguana.

Allá, 31 estados permiten el uso medicinal, nueve el recreativo y Coca Cola invierte en refresco de cannabis; mientras Canadá la legalizó en todo el país para uso recreativo y producirá hasta cerveza de mariguana.

Mientras, México pone muerte y pobreza.