Minuto a Minuto

Nacional Genevieve se intensifica a huracán categoría 1 frente al Pacífico mexicano
Sus desprendimientos reforzarán la probabilidad de lluvias en el occidente mexicano, con posibles afectaciones en estados como Jalisco
Deportes Cruz Azul es el nuevo “Campeón de Campeones”
La Máquina conservó el 3-1 hasta el silbatazo final para levantar el trofeo, sin necesidad de disputar una tanda de penaltis
Deportes Liga MX: Chivas vence de último minuto a Juárez, Atlas gana de nuevo y San Luis le pinta cara a Tigres
Los juegos para este sábado se resumen en dos encuentros que se definieron apenas por la mínima, y un empate donde San Luis fue sorpresa
Internacional Fiesta del Orgullo en Berlín termina en tragedia, ¿qué pasó?
El siniestro fue a las 2 de la tarde tiempo del centro de México, en el Tiergarten: céntrico parque donde celebraban miles de personas
Nacional FGR asegura casi 2 mil 500 perfumes presuntamente falsos en la CDMX
El cateo derivó de la denuncia sobre un local, en la Primera Sección Gertrudis Sánchez, que comercializaba productos con marcas falsificadas

Esta columna se trata de Carlos Romero Deschamps y no es imparcial. El autor desea que este líder sindical multimillonario sea sometido a un juicio y rinda cuentas. Destila optimismo por algunas noticias de los últimos días: la investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera y el intento de motín de una parte de los agremiados al sindicato petrolero. En un exceso de optimismo, el autor piensa que va quedando claro que el Ogro no es intocable, que los trabajadores le han perdido el miedo, que la 4T lo tiene en la mira y que están contados sus días como ordeñador de Pemex. El optimismo no es ceguera. Hasta ahora no ha pasado nada. Un juez le concedió un amparo que impide su detención y el hombre sigue gozando de una fortuna que viene de Pemex. Sabemos que sigue en México y esta semana se ha dejado ver en un restaurante argentino de Polanco.

¿Por qué esa obsesión con un hombre de 76 años que quizá está listo para hacerse a un lado y retirarse? Porque se trata de uno de los personajes que mejor simbolizan los vicios de Pemex y del sindicalismo mexicano. No merece irse a su casa y rubricar otro capítulo de impunidad. Es un hombre que ha forjado un patrimonio multimillonario, a costa de una empresa pública que está quebrada. Que vive como jeque árabe, a pesar de tener un sueldo de apenas 26,000 pesos mensuales, según la nómina de la empresa. Un dirigente sindical que lleva medio siglo contribuyendo generosamente a los malos resultados de la mayor empresa de México.

Romero Deschamps asumió la secretaría general del sindicato de trabajadores petroleros el 11 de enero de 1989, en sustitución de Joaquín Hernández Galicia, la Quina. Desde entonces ha mandado más en Pemex que cualquiera de los directores de la empresa. Ha arrancado de la petrolera para el sindicato, tiendas, ranchos y concesiones en construcción, transporte y otros negocios, desde mantenimiento hasta funerarias y gasolineras. Su inmensa fortuna no es inexplicable. Se ha dedicado a “privatizar” esas concesiones para beneficiar a su familia y amigos, acusa Juan Carlos Chávez González, presidente de una asociación de trabajadores petroleros que es antagonista de Romero Deschamps.

A este “líder” se le acusa de algunos delitos, pero mucho de lo que tiene se le ha entregado “por la buena”. Ahí está la cláusula 251 del contrato colectivo. Esta cláusula obliga a Pemex a darle a la cúpula del sindicato alrededor de 85 millones de pesos al año para comprar lo que se les antoje, desde inscripciones al gimnasio y tratamientos de rejuvenecimiento hasta pomadas para las hemorroides, según Ana Lilia Pérez, la mejor periodista investigadora sobre Pemex. Como parte del acuerdo plasmado en esta cláusula, Pemex se obliga a pagar los sueldos y viáticos de 333 personas que están directamente a las órdenes de Romero Deschamps. Entre ellas, hay 12  sindicalistas “comisionados” que reciben sueldos de 160 a 180,000 pesos mensuales.

¿Es Romero Deschamps fuerte porque la institucionalidad de Pemex es débil o viceversa? Quizá ustedes, lectores, tienen la respuesta. Una cosa es clara: para ser viable, Pemex necesita que le extirpen a Romero Deschamps, como si se tratara de un tumor. Éste es el primer paso. Luego ya veremos. Cualquier plan para Pemex fracasará, si no se acota el poder del sindicato y se amarran las manos de los líderes que vengan.