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El silencio del gobierno de México sobre María Corina Machado es elocuente. Dice muy bien lo que quiere decir, y lo que no quiere decir; lo que le molesta de ese triunfo en la arena internacional y lo que defiende en esa misma arena.

Al gobierno de México le molesta el triunfo de María Corina y apoya la dictadura de Maduro, aunque es claro que esa dictadura le molesta también, es una piedra en el zapato.

Ambas cosas son un error del gobierno, tanto lo que le disgusta como lo que se siente obligado a defender. Pero ni una ni otra puede decirlas con claridad.

Se traba frente a la batalla por la democracia que el mundo celebra en María Corina Machado. Y se traba también al dar su apoyo a Maduro y a su grotesca dictadura. En ambos casos, su silencio está lleno de dichos a medias.

Se debe, creo, a que el gobierno de México no habla libremente, ni para decir su disgusto con la causa democrática de María Corina, ni para dar su apoyo a la dictadura de Maduro.

En los dos casos da rodeos, se muerde la lengua. Quizá porque lo que tendría que decir, hablando libremente, es impresentable en el debate mundial.

Tendría que decir que rechaza la victoria democrática de María Corina Machado en Noruega y en las elecciones de Venezuela. Y que apoya a la dictadura de Maduro, el gobierno que desconoció el triunfo de Machado usando sus poderes dictatoriales.

Ya que no puede decir estas cosas abiertamente, el gobierno de México las dice a medias, reprimiendo la expresión de sus verdaderas convicciones.

Los políticos conocen las ventajas de la media lengua, en cierto modo es su lengua profesional: decir sin decir, sugerir sin definir, rodear los hechos, escurrir el bulto, comprometerse lo menos posible.

Pero el silencio de media lengua del gobierno mexicano ha sido elocuente en este caso: rechaza la causa democrática de María Corina Machado y apoya a la dictadura de Maduro.

La dictadura, por cierto, que Machado derrotó abrudoramente en unas elecciones que la propia dictadura manejó.

Mayor victoria electoral, imposible. Peor derrota, imposible también.

El gobierno mexicano ha elegido en este caso al dictador… y al perdedor.