Un secretario no debe mentir

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Joaquín López-DórigaEn Privado

Tras declararse la prisión preventiva a Rosario Robles por el delito no grave de ejercicio indebido del servicio público y ordenara su ingreso al penal de Santa Martha Acatitla, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, desayunaba en su oficina con dos de sus antecesores, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya

Lo de Robles no es punto final ni punto y aparte. Es punto seguido. Florestán.

Ayer por la mañana, dos horas después de que el juez Luis Felipe Delgadillo Padierna declarara la prisión preventiva a Rosario Robles por el delito no grave de ejercicio indebido del servicio público y ordenara su ingreso al penal de Santa Martha Acatitla, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, desayunaba en su oficina con dos de sus antecesores, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya.

En la madrugada, el citado juez había celebrado, como una joya, la existencia del acta entrega recepción de SEDESOL de Robles a Meade, el 27 de agosto de 2015, como si fuera un descubrimiento, y apunto citarlo al proceso así como al expresidente Enrique Peña Nieto.

Momento después, una buena reportera de EfektoTV localizó a Herrera en Palacio Nacional para que le confirmara de dicho desayuno, lo que negó.

Le dijo que no había visto ni hablado con Meade, lo que era mentira, y que posiblemente ellos, Meade y Anaya, habían quedado de verse en Hacienda para hablar, lo que era ilógico y, lo peor, falso.

Ante esta declaración, en Radio Fórmula, confirmé que Meade y Anaya sí habían desayunado con él ayer en su oficina de Palacio lo que coincidió con el involucramiento que el juez Delgadillo Padierna hizo de Meade en el caso Robles.

No sé por qué Herrera negó el desayuno, que reconfirmé, le decía, en Radio Fórmula, hasta que al atardecer trató de desmentirse. En su cuenta de Twitter publicó que había tenido reuniones informales sin agenda con sus antecesores, y con diálogo abierto como la que tuve hoy –ayer- con José Antonio Meade y José Antonio González Anaya que tuvo dos problemitas: no hubo chilaquiles y les tomaron una foto al salir y se chivearon mucho.

Es decir, Herrera confirmó por la tarde lo que había negado por la mañana: el desayuno con Meade, en una mentira que luego quiso desmentir con poca gracia.

Y apunto esto tan grave sabiendo a lo que me expongo en las actuales circunstancias: ¿Qué necesidad tuvo el secretario Herrera de mentir sobre un encuentro que luego tuvo que admitir, por qué lo hizo?

Y estoy hablando de un secretario de Hacienda, cuyo principal capital es la verdad.

RETALES

  1. DERIVACIONES.- De acuerdo al juez Delgadillo Padierna, en el caso Robles citará a declarar a Meade, como apuntó y al mismo expresidente Peña Nieto a los que ayer involucró en el caso Robles;
  2. VIGILANCIA.- Ayer se informó que Rosario Robles en su celda del penal de Santa Martha, tendrá una supervisión visual de 24 horas. Ahora su principal preocupación es que no le vaya a dar ni un catarrito, porque todo se invertiría para el gobierno; y
  3. ASISTENCIA.- Está pendiente la confirmación de la asistencia del presidente López Obrador a la Asamblea de Naciones Unidas a partir de septiembre. Si no asiste, como todo indica, Marcelo Ebrard será su representante en esa máxima tribuna.
Nos vemos mañana, pero en privado


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