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En 2015, uno de los sucesos más relevantes fue la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Por primera vez en la historia contemporánea, la gran mayoría de los países del mundo logra ponerse de acuerdo en establecer compromisos concretos y medibles para reducir la emisión de carbono, responsable del cambio climático que afecta a todos los habitantes de la Tierra.

El protocolo previo, el de Kyoto de 1998, era limitado, pues solo incluía a poco más de 30 países. Estados Unidos no lo ratificó, mientras que China, a pesar de ser el mayor emisor de carbono, no se incluyó por ser emergente. Además, el protocolo se quedó corto porque no establecía un objetivo máximo de calentamiento global y no contaba con mecanismos transparentes de medición del grado de cumplimiento.

El Acuerdo de París aprendió las lecciones de Kyoto. El nuevo acuerdo es universal por el número de países que participan (195 incluidos Estados Unidos y China) y ambicioso por establecer que el calentamiento global hacia el final de este siglo sea inferior a 2 grados y de preferencia no mayor a 1.5 grados sobre la temperatura que tenía la Tierra antes de la era industrial. Asimismo, para apoyar a los países menos desarrollados, el acuerdo creará un fondo anual por 100 mil millones de dólares de financiamiento. Finalmente, para asegurar el objetivo de fin de siglo, cada cinco años se revisarán los compromisos adoptados por cada país y los resultados alcanzados.

México se comprometió a reducir 22 por ciento la emisión de carbono entre 2020 y 2030. Para ello, ya se cuenta con la Ley General de Cambio Climático y en los últimos días de diciembre el Congreso aprobó la Ley de Transición Energética que promoverá el uso de tecnologías más limpias para la generación de energía.

Tanto en México como en el resto de los países firmantes el tema no se ha agotado. Ahora cada nación deberá sujetarse a sus propios procesos políticos y legislativos para ratificarlo. Además, en algunos casos, deberán enfrentar la resistencia de grupos empresariales.

Por ello, el debate político continuará antes de que veamos en práctica el Acuerdo de París. Pero sin duda, la sola noticia de este acuerdo ya es un mensaje optimista para la humanidad.