Este viernes 7 de septiembre se cumplen 30 días de que el dictador venezolano Nicolás Maduró secuestró al diputado Juan Requesens. El jueves 7 de junio pasado, el diputado Juan Requesens tomaba café en el hotel Sevilla Palace de la avenida Reforma.

Legislador incómodo para el gobierno, Requesens fue acusado de volar un dron con explosivos para matar a Maduro: un burdo montaje del déspota venezolano para deshacerse de los poquísimos opositores que aún lo enfrentan.

Según Maduro, el nombre de Requesens “brincó” en declaraciones de supuestos detenidos por el “atentado”, que para todo mundo quedó como un show de cuarta. “Sale referido otro dirigente de la oposición, de los más locos, un psicópata de apellido Requesens”.

En México, tuvimos a Requesens, quien asistió a un evento internacional. A casi nadie le interesó, salvo a la reportera Martha Cotoret, quien lo entrevistó en el Sevilla Palace. Un entrevistado curioso, porque era un hombre que venía del futuro.

Es imposible que esto se convierta en Cuba. Sí, es un dictador, pero aquí hay leyes. Nuestras instituciones y nuestras normas pueden soportar una presidencia populista y autoritaria. Esta democracia, esta libertad que vivimos son muy fuertes. No hay forma.

Así recordaba Requesens la Venezuela que votó por Chávez para acabar con la corrupción y 19 años después, es una dictadura como Cuba, pero más pobre, aunque posee las reservas de petróleo más grandes del mundo. Y hoy tiene más corrupción que antes de Chávez.

El hombre a quien tiene secuestrado Maduro, en alguna mazmorra que ni siquiera a sus familiares le ha sido indicada, sacaba aquí una conclusión sencilla sobre cómo llega el populismo al poder: “Basa sus campañas en ellos-nosotros y amigo-enemigo”.

¿En qué momento se hundió Venezuela? Lo explicó aquí Requesens: “Antes del populismo, Venezuela vivió una crisis del sistema político, escándalos de corrupción importantes, desigualdad social, desgaste de las élites políticas y el descontento popular”.

¿Cómo lo intentaron resolver los venezolanos? Votando por Chávez, un candidato con liderazgo social que, al ganar, subsidió hasta el ron y regaló dinero a puños a los jóvenes, los ancianos, las mujeres embarazadas, los desempleados, a los países hermanos de Latinoamérica…

Pocos después de regresar a Venezuela, a Requesens lo secuestraron 14 agentes de la policía política de Maduro, bajo la amenaza de “viene la justicia y viene con todo”, con el pretexto del supuesto atentado contra Maduro para lanzar una ola represiva.

Un truco viejo y fatídico de los autoritarismos: “Procesos de Moscú”, de Stalin; “Noche de los cristales rotos”, de Hitler; “Traición de Gottwald  a Clementis, en Checoslovaquia; “Caso Heberto Padilla”, en La Habana.

Coletazos cerriles de las dictaduras, de los que nadie, nunca…

Está a salvo para siempre.