Un atajo idóneo para Zaldívar

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Carlos MarínEl asalto a la razón

A los ministros les demanda que “por ningún motivo” avalen un atentado contra el estado de Derecho, la Carta Magna y la autonomía del tribunal constitucional

La Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación volvió este lunes a manifestar su preocupación por la Ley Zaldívar, y expresó su confianza en que la Suprema Corte invalidará el transitorio que mantiene en entredicho la neutralidad de uno de los tres pilares de la República.

El martes, el Colegio Nacional de Abogados Penalistas pidió al Congreso interponer una acción de inconstitucionalidad contra esa norma; garantizar la división de poderes, preservar la autonomía del Poder Judicial y evitar que se imponga sobre la Constitución una simple ley secundaria.

A los ministros les demanda que “por ningún motivo” avalen un atentado contra el estado de Derecho, la Carta Magna y la autonomía del tribunal constitucional.

Jueces y magistrados habían ya expresado que el venenoso transitorio viola “expresamente” los artículos 97 y 100 de la Constitución. Pese a que trabajaron con los legisladores a detalle la nueva ley del Poder Judicial, “tratándose de un acto de injerencia de un Poder a otro”, la prolongación del mandato nunca se les consultó.

Apechugando el remiendo que les colaron a última hora, alertan: “Es imperativo que la Constitución sea respetada invalidándose dicha pretensión”.

Con opiniones como las referidas y de los juristas más prestigiosos de México, el destinatario único de la ley, Arturo Zaldívar, insiste en agotar los pasos legales para despejar la incógnita sobre su permanencia por dos años más al frente del Poder Judicial. Antier anunció que les propondrá a sus calumniados y denigrados pares del Pleno una consulta sobre la constitucionalidad del transitorio y, a partir de lo que resuelvan, decidirá por fin si acepta o no la ampliación de su presidencia. Joaquín López-Dóriga le preguntó (Radio Fórmula) si considera posible que una ley secundaria pueda modificar el mandato constitucional que limita su gestión al frente de la Corte a cuatro años para prolongarla a seis. Pero en vez de responder “sí” o “no”, enalteció la trascendencia de “la reforma judicial más trascendente en los últimos 25 años”.

Del explosivo añadido solo aceptó que “ha generado mucha controversia”, pero que él mantiene su postura de actuar “dentro de los cauces legales, esperando los momentos y los instrumentos acordes a derecho”.

En otros espacios noticiosos, con sus proyectos de sentencia y sus votos en el Pleno de ministros reivindicó su reconocida trayectoria, pese a saber muy bien que mantiene en la hielera una veintena de controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad sobre temas que mantienen en entredicho legislaciones impulsadas por la 4T. Zaldívar, pues, se aventura por los vericuetos de la juridicidad que le sirven de refugio, en vez de tomar el atajo del sentido común.

El mismo que priva o debe privar en las leyes. No se anima a decirles a los promotores de lo que ha puesto en duda su personal honorabilidad que, si saben contar, con él no cuenten porque nadie gana, todos pierden…

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