Minuto a Minuto

Internacional Al menos dos muertos y 37 heridos deja accidente en exhibición de vehículos en Colombia
El hecho ocurrió en el Boulevard Rose, un sector de ocio y recreación de Popayán, capital del departamento del Cauca
Internacional EE.UU. movilizará más de 100 aeronaves y buques para escoltar a barcos atrapados en Ormuz
La misión comenzará el lunes, avisó Trump en un mensaje en Truth Social, después de que "países de todo el mundo" solicitaran la ayuda estadounidense
Internacional Venezolanos responden al llamado de Machado y exigen la liberación de los presos políticos
Cientos de personas se concentraron este domingo en varias ciudades de Venezuela para pedir por la liberación de los presos políticos
Nacional En arena nos iremos
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
Nacional Presidenta de la Comunidad de Madrid inicia su visita a México
La visita de Díaz Ayuso, que se extenderá hasta el 12 de mayo, contempla actividades en Ciudad de México, Monterrey, Aguascalientes y la Riviera Maya

Un adiós a las armas llamó Hemingway su famosa novela. Un adiós al estado de derecho que conocemos podría llamarse la reflexión del ministro Gutiérrez Ortiz Mena sobre los órdenes de constitucionalidad violentados para llevar adelante la reforma judicial que quiere el gobierno.

Se trata, dice el ministro, de un caso de “quebrantamiento del estado de derecho en su sentido más fundamental”.

La secuencia a la que se refiere el ministro es la siguiente:

1. Tres jueces otorgaron amparos ordenando al INE y al Congreso suspender la organización electoral para la reforma judicial en curso. Pero no estaba claro que los jueces tuvieran facultad constitucional para ello, pues la materia electoral está fuera de su ámbito.

2. Las autoridades elevaron su queja al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que carece de facultades para definir sobre suspensiones de juicios de amparo, atribución exclusiva de los tribunales colegiados y de la Corte.

3. El Tribunal electoral se arrogó facultades que no tenía y desconoció los amparos, lo cual creó un entuerto jurídico, pues los amparos siguieron vigentes, pero fueron desconocidos por el Trife mediante decisiones que el Comité de Evaluación del Poder Judicial decidió no acatar.

En vez de impugnar los amparos ante la Corte, las autoridades dieron por buena la facultad meta-constitucional autoestablecida por el Trife, desconociendo el resto del entramado legal… inclusive a la Suprema Corte.

Eligieron lo que les convenía, agregando el último eslabón de la cadena de ilegalidad, para llevar adelante unas elecciones del Poder Judicial, que serían ridículas si no fueran desastrosas.

En resumen: ni los jueces federales tenían facultades para emitir los amparos, ni el Tribunal Electoral para invalidar sus decisiones, ni mucho menos las autoridades para dar por bueno el fallo del Tribunal electoral.

“La realidad que muestra este caso es perturbadora”, dice el ministro Gutiérrez Ortiz Mena. “El estado de derecho no se desmorona de golpe, se erosiona gradualmente, decisión tras decisión, cada una aparentemente justificable en su momento. A través de diferentes sentencias, comunicados y pronunciamientos públicos, diversas autoridades han normalizado lo que debería ser impensable: el desacato selectivo de resoluciones judiciales, la intervención e invención de competencias inexistentes y la subordinación del derecho a consideraciones políticas”.