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En el año 44 a.C. —exactamente el 15 de marzo en la tardecita—, en la escalera del Senado romano, el dictador Julio César fue apuñalado por los senadores que conspiraban contra él. Entre los asesinos se encontraba Marco Junio Bruto, al que, por ser hijo de una de sus amantes, Julio César quería como un hijo. De ahí que, según la leyenda, antes de morir el dictador romano se dirigió a éste y le dijo: “¿Tú también, Bruto?” Algunos historiadores le agregan un “hijo mío”, otros dicen que Julio César murió en silencio. Pero la expresión ha trascendido y se usa para expresar una traición inesperada.

El foro Jesús Silva Herzog Flores, es un espacio fundado por el periodista e intelectual Jesús Silva Márquez, en honor de su padre, distinguido político de la cepa buena del priismo —que la tuvo—; hijo a su vez del escritor y político potosino don Jesús Silva Herzog, que se distinguiera por su intachable trayectoria en pro de las mejores causas de México.

El pasado jueves, en el precitado foro, luego de salir de su catafalco político, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, subió a la palestra electrónica, para dictar una videoconferencia titulada: “El futuro de la izquierda”. Si está usted interesado en saber lo dicho por el ingeniero Cárdenas búsquelo en YouTube tal como hice yo. También hágalo si tiene insomnio y quiere conciliar el sueño rápidamente.

Entre lo manifestado por el hijo del presidente Lázaro Cárdenas —icono de la 4T— se destaca: “Difícilmente diría que tenemos un gobierno de izquierda por más que se diga de izquierda”. Reconoció que algunas políticas sociales de este sexenio “podrían enmarcarse en las izquierdas”. Sin embargo, señaló que cada vez crece más la desigualdad social. Expresó que en la actualidad, la pobreza en México afecta a 62 millones de personas. Lo cual aseguró de “acuerdo con mis cifras” —anticipándose al “yo tengo otros datos” de AMLO— equivale a 10 millones más de mexicanos pobres que en el 2018.

El caso es que, en vísperas electorales, Cárdenas Solórzano hizo cera y pabilo de su otrora correligionario y de su gobierno, dijo que “estamos inmersos en 40 años de retrocesos sociales y económicos (…) que se ha profundizado y hecho más rígida la dependencia política y económica”. También criticó la presencia de las fuerzas armadas en las calles y pidió su inmediato retiro. Propuso cambios a las políticas actuales en materia económica para combatir pobreza y desempleo.

Este redactor si bien está de acuerdo en que el presidente de la República tiene características como la intolerancia y el autoritarismo, entre otras, que están reñidas con el verdadero pensamiento de izquierda; tampoco el ingeniero Cárdenas ha sido el Salvador Allende michoacano. ¿Qué medidas de izquierda tomó cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal (1997-2000)? Ninguna. Se la pasó nadando de muertito preparándose para su tercer campaña presidencial, la del año 2000.

Si Cuauhtémoc en el 2006 hubiera sido generoso con Andrés Manuel y le hubiera brindado su apoyo y exhibido su simpatía por el tabasqueño, el resultado electoral no hubiera sido del 0.56% a favor de Calderón. AMLO hubiera arrasado en la elección y Cárdenas, con su innegable e incrementada fuerza política, hubiese podido negociar y templar al presidente para que éste adoptara políticas de verdadera y productiva izquierda. Pero el hijo de mi General se portó de manera mezquina. Olvidó la patriota generosidad que en 1988 tuvo con él Heberto Castillo —único héroe a la altura del arte— cuando declinó su justa aspiración presidencial a favor del hijo de don Lázaro.

Final

Salvador Dalí, se expresó así de Pablo Picasso: “Picasso es español, yo también. Picasso es pintor, yo también. Picasso es comunista, yo tampoco”. De la misma forma Cuauhtémoc Cárdenas podría decir: López Obrador es mexicano, yo también. López Obrador es político, yo también. López Obrador es de izquierda, yo tampoco.