Trump y los republicanos avanzan en estrategia contra la democracia

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Gregorio MerazEE.UU.

Mientras el presidente Joe Biden celebra sus primeros 100 días en la Oficina Oval, brindando cheques de dos mil dólares a cada contribuyente de clase media y baja, mostrando que el país está bajo control, y que se avanza en el control de la pandemia, Trump, inexplicablemente asume el control absoluto del Partido Republicano

La inédita e inconcebible pero confirmada intervención del Kremlin en la elección presidencial de 2016 en Estados Unidos funcionó para Donald Trump, pero solo ese año.

Saturar redes sociales con información falsa inyectada por GRU, los Servicios de Inteligencia Militar Rusa y sus “troles”, dirigidos a votantes republicanos e independientes mal informados, resultó determinante para la victoria de Donald J. Trump, pero no para su reelección, a pesar de innovadores esfuerzos para aumentar la base del Partido Republicano.

Esos esfuerzos produjeron actos desesperados de traición por parte de Trump, como presión ilegal a gobiernos estatales, presión a su vicepresidente Mike Pence para que rechazara la certificación de la victoria de Joe Biden en el Congreso y finalmente, la insurrección instigada por el expresidente, que produjo el sangriento asalto al Capitolio.

Mientras el presidente Joe Biden celebra sus primeros 100 días en la Oficina Oval, brindando cheques de dos mil dólares a cada contribuyente de clase media y baja, mostrando que el país está bajo control, y que se avanza en el control de la Pandemia, Trump, inexplicablemente asume el control absoluto del Partido Republicano.

Muchos de los que lo criticaron y responsabilizaron de la debacle electoral, que pensaban que su partido se distanciaría de él, ahora regresan “arrepentidos” a pedirle perdón, como los líderes minoritarios Kevin McCarthy, de la Cámara Baja y Mitch McConnell, de la Cámara Alta, quienes preparan una amplia ofensiva con más de 253 iniciativas ilegales y anticonstitucionales, aprovechando el control que tienen en más de 40 legislaturas estatales.

Basadas en las mentiras de Trump, sobre el inexistente fraude electoral masivo y de que “si las oportunidades de votar se expanden, ningún republicano volverá a ser elegido”, el tsunami de iniciativas ya aprobadas o por aprobarse:

  • Eliminan oportunidades para el Registro de Votantes.
  • Reducen horarios, espacios y formas de votación.
  • Imponen leyes estrictas que exigen presentar identificación para votar.
  • Limitan el voto en persona y por correo.
  • Otorgan a las legislaturas el poder de certificar o descertificar la votación y nombrar delegados al Colegio Electoral.
  • Responsabilizan a otra persona, no al Secretario de Estado, como era común, para el control de la elección.

Los republicanos justifican estas iniciativas con la mentira del “fraude generalizado” que Trump nunca pudo comprobar en la elección de 2020.

Una encuesta del Fondo para la Democracia y UCLA Nationscape señala que solo el 37% de republicanos confía en que la elección de 2020 fue justa, además de “la más segura de la historia” como señaló el Departamento de Seguridad Interna, en un reporte.

De las 253 iniciativas presentadas, 125 restringen el voto por correo.

Otra condición favoreció a los Republicanos

El Reporte del Buró Federal del Censo, reveló que este país tiene ahora 331 millones de habitantes, lo cual provocará la redistribución de distritos electorales, en los que los demócratas perderán asientos en New York, California, Illinois, Pensilvania y otros estados, mientras que los republicanos los ganarán en Texas, Colorado, Florida, Montana, Carolina del Norte y Oregón.

Mientras trabajan en la posibilidad de crear las condiciones propicias para instaurar una autocracia, el sueño frustrado de Trump, los republicanos también cambian las reglas del juego y promueven leyes que impidan protestar contra ella o tomar acciones que puedan vulnerarla.

Para ello, gobiernos estatales bajo control republicano, como Florida, aprueban leyes restrictivas y opresivas, como la denominada “Ley Para Combatir el Desorden Público” que prohíbe las manifestaciones contra la violencia policíaca y criminaliza a quienes protestan, a los que podría acusar de violencia contra negocios y saqueos, aún cuando los manifestantes no hayan incurrido en esos actos, ignorando o pasando por alto que los avances democráticos se han dado en este país, precisamente a raíz de las protestas contra la guerra, la violencia o la discriminación.

La ley fue firmada ya por Ron DeSantis, gobernador de Florida y aspirante presidencial para la contienda de 2024, contiene procedimientos antidemocráticos y punitivos que empoderan a los policías, como penalizar manifestaciones públicas que caracteriza como “intimidación de mafiosos”, niega libertad bajo fianza, hasta su consignación y aumenta sentencias hasta de 10 años a los manifestantes que vandalicen o destruyan monumentos de Confederados, memoriales o estructuras históricas.

Recientemente los republicanos se reunieron para elaborar una estrategia con la que esperan recuperar el control de alguna de las dos Cámaras del Congreso, en la elección de medio término, en la que Donald Trump ha manifestado su apoyo a 8 aspirantes, esfuerzo al que seguramente se unirá Rusia, discretamente, aún cuando comienza a resurgir información que ocultó la administración Trump.

Como el importante papel que desempeñó Konstantin Viktorovich Kilimnik, asistente del presidente Vladimir Putin, quien fue sancionado y es uno de los más buscados por el FBI, por obstrucción de la justicia y conspiración para obstruir la justicia, entre febrero 23 y abril de 2018, por disuadir a una persona a no declarar en una diligencia relacionada con la injerencia rusa en la elección presidencial de 2016.

Y es que, amoral, sin pena ni arrepentimiento tras más de 40.000 mentiras documentadas en su único término, Trump fue utilizado como arma política rusa, para dividir y debilitar a la OTAN y sus aliados, neutralizar el liderazgo global de Estados Unidos en la defensa de la democracia, respeto a los derechos humanos, igualdad de género, y lucha contra la pobreza, en un capítulo negro de la historia, que podría ser denominado el de La Gran Decepción Americana.

Por lo que Rusia también podría estar interesada en el retorno de Trump a la Casa Blanca o, cuando menos, mantenerlo en la posición de control absoluto del Partido Republicano, para lograr que los legisladores republicanos sirvan al interés de esa superpotencia enemiga.

Texto reproducido con autorización de su autor

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