Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Trump quiere detener el avance de Biden acusándolo de diferentes crímenes

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Gregorio MerazEE.UU.

A tres semanas de que culmine la histórica elección presidencial, el presidente Donald Trump lucha con obsesión y desesperación contra un creciente rechazo popular

A tres semanas de que culmine la histórica elección presidencial, el presidente Donald Trump lucha con obsesión y desesperación contra un creciente rechazo popular, manifiesto en las últimas encuestas, tratando de proyectar la imagen de fortaleza y normalidad muy distantes de lo que parece ser su triste realidad.

Joe Biden aventaja ya al presidente con 16 puntos, según la última encuesta de CNN; otra de El Economista/You Gov da 9 puntos de ventaja a Biden, nacionalmente y otra de la Agencia Reuters/Ipsos da a Biden 12 puntos de ventaja sobre Trump, quien está dispuesto a usar todo su poder para impedir a toda costa que Biden se convierta en el próximo presidente de Estados Unidos, en un acto sin precedentes en la historia moderna de este país.

Infectado por el “engaño” demócrata, como inicialmente calificó al coronavirus; bajo efecto de fuertes medicamentos y confinado a la Casa Blanca, en un aislamiento que sediento de atención e ignorando la opinión de sus médicos y asesores, rompió el sábado, con un evento para “revivir” su agonizante campaña, al que asistieron poco más de 500 afroamericanos y latinos, comunidades por las que dice “haber hecho más que otros presidentes” y a los que dijo que se encontraba “perfectamente bien” y que “va a continuar con eventos de campaña en Florida para impedir que Estados Unidos se convierta en una nación socialista o comunista”.

Foto de EFE/EPA/JIM LO SCALZO.

 

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara Baja, en control de los Demócratas, expresó su preocupación por la posibilidad de que los medicamentos suministrados al presidente Donald Trump hayan afectado sus facultades mentales y anunció su respaldo a una iniciativa de ley que establece la creación de una comisión bipartidista que determine si el mandatario tiene la capacidad suficiente para ejercer sus delicadas funciones.

Pelosi dijo que “la enfermedad del presidente ha hecho surgir preguntas sobre la sucesión presidencial de manera temporal, contenida en la enmienda 25 de la Constitución, que rechazó Trump, cuando fue internado durante 4 días en el Centro Médico Nacional Walter Reed, con severos problemas de respiración, alta temperatura, fatiga y otros síntomas de Covid19.

Trump fue duramente criticado por el Dr. William Foege, científico y ex director del Centro de Previsión y Control de Enfermedades Infecciosas, bajo los presidentes James Carter y Ronald Reagan y estratega legendario en el combate a la viruela en África Central y Occidental.

“A pesar de las falsedades de la Casa Blanca, esto será recordado como el fracaso colosal del sistema de salud pública de este país; el mayor desafío en un siglo, en el que se falló al pueblo de Estados Unidos”, escribió Foege.

Acusó a Trump de “provocar un extenso sufrimiento innecesario por su corrosiva politización del sistema de salud pública”. “Esta incompetencia y acciones ilógicas serás recordadas en la historia y libros de texto, como la lección de lo que no se debe hacer en el manejo de una pandemia, ya que se violó cada respuesta aprendida en 75 años, que dio un alto nivel al CDC”.

Mientras el país se recupera de la conmoción, luego de que una “milicia” de Michigan, pasó, de las agresiones verbales de Trump contra la gobernadora demócrata Gretchen Withmer, a los hechos, lanzando un intento de secuestro para matarla, en tanto el grupo, altamente armado, planeaba apoderarse de la sede del gobierno estatal, para anunciar el derrocamiento de la gobernadora. Por fortuna, agentes del FBI actuaron de inmediato y contuvieron este asalto, del que la gobernadora responsabilizó a Trump, por dividir al país e incitar a grupos supremacistas y de ultraderecha, a la violencia.

Trump está determinado a detener el incontenible avance de Joe Biden, inclusive a través de un reporte de “hechos alternos” que sería su “base” para la presentación de posibles cargos criminales contra el ex presidente Barack Obama, al ex vicepresidente Joe Biden, a quien califica de “criminal al que no se debe permitir contender para primer mandatario”, a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y otros altos funcionarios de esa administración, a los que acusa de “haber espiado a su comité de Campaña en 2016”, cuando se le descubrió su colusión con Rusia, para llegar a la Casa Blanca.

Trump esperaba que el Procurador William Barr difundiera -antes de las elecciones- un reporte del Departamento de Justicia, elaborado por el Fiscal Federal John Durham sobre una “investigación” que “lavara su nombre”, mostrando a James Comey y Andrew McCabe, ex directores del FBI, como parte de las “figuras importantes del complot coordinado para ligarlo a la injerencia rusa a fin de desacreditar su victoria electoral”.

Estados Unidos debate presidencial Joe Biden
El candidato presidencial demócrata Joe Biden participa en el primer debate de las elecciones presidenciales de 2020 en Samson Pavilion en Cleveland, Ohio, Estados Unidos. Foto de EFE / EPA / JIM LO SCALZO

El Fiscal Durham solo acusó al abogado del FBI Kevin Clinesmith de “alterar un e-mail para vigilar a Carter Page, asesor de la campaña de Trump”.

Aunque el procurador general William Barr ha cumplido muchos caprichos de Trump, como tratar de anular los cargos contra su ex asesor nacional de Seguridad, Michael Flynn y contra Roger Stone, negarse a difundir el Reporte Mueller completo, no entregar al Congreso la denuncia del ‘Whistleblower’ (informante) que fue base de su Juicio político, ahora aclaró que “no se investiga al ex presidente Barack Obama ni al ex vicepresidente Joe Biden y que solo Clinesmith se declaró culpable y espera sentencia”.

Rod Rodstein, subprocurador de Justicia, dijo esta semana que “el Departamento de Justicia ignorará las amenazas del presidente contra sus oponentes políticos, como ha hecho en el pasado, porque los fiscales federales han jurado apoyar y defender la Constitución y deben mantener el imperio de la ley”.

En el esfuerzo de hacer aparecer a Obama y Biden como los malos de la película, por lo que fue una constante y cercana conexión del Comité de Campaña de Trump con emisarios del Kremlin, participan también senadores republicanos, especialmente los que enfrentan una difícil reelección, como los senadores Lindsey Graham, de Carolina del Sur, presidente del Comité Judicial y Chuck Grassley, de Idaho, presidente Pro-Tempore del Senado, así como Rob Johnson, presidente del Comité de Seguridad Interna.

First 2020 presidential election debate between US President Donald J. Trump and Democratic presidential candidate Joe Biden
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, participa en el primer debate sobre las elecciones presidenciales de 2020 en el Samson Pavilion en Cleveland, Ohio. Foto de EFE / EPA / JIM LO SCALZO

Los senadores, en defensa de Trump, han logrado que John Rattcliffe, el inexperto director Nacional de Inteligencia, desclasifique documentos de la CIA y del FBI, lo que ha sido muy criticado por legisladores republicanos y demócratas.

Desesperado por la falta de elementos de cualquier tipo que le permitan detener a Joe Biden, Trump atacó al procurador Barr, al acusar a su incondicional, de “demorar la publicación del reporte hasta después de las elecciones”, lo que calificó como “una desgracia y vergüenza”, dijo en entrevista a Rush Limbaugh, extremista de derecha con un programa de radio y a Lou Dobbs propagandista suyo en la cadena FoxNews.

“Wow… hagan algo sobre esto; el mayor de todos los escándalos políticos en la historia, Biden, Obama y la criminal Hillary Clinton, quien condujo este complot, no se debería permitir a Biden correr para la presidencia”, escribió el desesperado presidente Trump en su cuenta de twitter.

“Hasta que Bill Barr consigne a esa gente por el más grande crimen político en la historia de nuestro país, vamos a estar satisfechos, a menos que yo gane y veamos qué hacer, porque no olvidaremos esto”, ha repetido Trump en las entrevistas.

En realidad, la investigación inició luego que el gobierno de Australia compartió con la Casa Blanca, comentarios de George Papadopulos, asesor de Trump, de que “Rusia proporcionaría material sucio para vencer a Hillary Clinton”, lo que coincidió con el creciente contacto telefónico de espías rusos comunicándose con el equipo de campaña de Trump, llamadas telefónicas que por cierto fueron interceptadas por el FBI.

El presidente también exigió a Mike Pompeo la rápida difusión de una gran cantidad de mensajes electrónicos de Hillary Clinton, lo que Pompeo ofreció hacer antes de la elección del 3 de noviembre.

Contra lo que han hecho todos los presidentes anteriores, Trump usa el poder del Ejecutivo más poderoso del mundo para realizar acciones orientadas a ganar más votos.

Entre ellas, la promesa de que, para fin de año, retirará todas las tropas estadounidenses que se encuentran en Afganistán, sobre lo que ni el Comando Central ni el Pentágono se han pronunciado, presionar a los laboratorios que producen una vacuna, para que sea presentada como “un logro suyo” antes de las elecciones.

El presidente Trump intimida a la gente, trata de cambiar los hechos con sus “realidades alternas”, lo cual se hace más tenso a medida que se aproxima la elección, porque sabe que está en problemas y no encuentra qué hacer o que elementos utilizar, dice John Bolton, ex asesor nacional de Seguridad del primer mandatario Donald Trump.

Bolton señaló que desde finales del año pasado se hicieron sonar múltiples señales de alarma y que en lugar de atenderlas, el presidente Trump no tuvo la imaginación para desarrollar ningún plan o estrategia, mientras negaba la gran posibilidad de que llegara a Estados Unidos, ese es el comportamiento habitual de Donald Trump, aseguró Bolton.

Agregó que, de ser reelegido, Trump será más errático, ya que no es un republicano convencido.

La desesperación del presidente se debe a que, en esta votación histórica, hasta el momento se han enviado o se están enviando 69 millones de boletas electorales por correo, como solicitaron autoridades de 33 estados, de las que hasta el 7 de octubre se han llenado y entregado al menos 5.618,155 boletas en 25 estados (Más de 13 veces el voto en ausencia en esas entidades) de acuerdo al “Proyecto Elecciones US 2020”.

Ese proyecto, manejado por el profesor de Ciencias Políticas Michael McDonald, de la Universidad de Florida, señala que se reporta también un número sin precedentes de nuevos votantes en 12 estados, que incluyen California, Colorado, Florida, Indiana, Maryland, Maine, Carolina del Norte, New Jersey, nevada, Oregón, Pensilvania y Utah.

A partir del 22 de octubre, más estados comenzarán a enviar boletas de votación por correo, a medida que se vaya abriendo lo que se conocía como “votos en ausencia” por correo y que ahora, a causa de Covid19, es la mejor fórmula para evitar la propagación del coronavirus, lo que se hace minuciosamente para evitar el “fraude masivo” que el presidente Trump ha “denunciado”, en previsión de la aplastante derrota de que se espera sea objeto.

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