Minuto a Minuto

Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo
Nacional Caída de precios de agave deja campos abandonados y plagas, dicen tequileros
El presidente del Consejo Regulador del Tequila afirmó que aún no existe un censo sobre la superficie abandonada de agave tequilero

He tomado mucho espacio en esta columna para repasar argumentos jurídicos y constitucionales en torno a la sobrerrepresentación política de la que pende el futuro de México.

El problema en una nuez: el gobierno ganó 54% de votos en las urnas y quiere 74% de asientos en el Congreso.

El futuro del que hablo no es el de un cambio de gobierno, sino el de un cambio de régimen. Hablo del paso de una democracia débil a una autocracia legal.

Adjetivo clave: autocracia legal, validada por la ley en sus poderes dictatoriales.

El abuso antidemocrático de este cambio de régimen es que el cambio no ha sido ganado en las urnas, sino en maniobras posteriores a ellas. Se trata de un resultado construido políticamente, después de la elección.

Hay en nuestras leyes vigentes recursos de sobra para contener la imposición de la autocracia que viene.

Pero hay también un vacío legal que los consejeros del INE y los magistrados del TEPJF deben llenar con su interpretación de lo escrito en la Constitución y en las leyes.

Cualquier abogado medianamente serio puede escoger entre las opciones comentadas aquí en estos días y tener un argumento bueno a favor de lo que quiere el gobierno, la autocracia, o en contra de esa pretensión, la democracia.

Todo dependerá, en el fondo, de su preferencia política.

En el INE y en el Tribunal Electoral hay grandes conocedores de la ley. Construirán con razonable limpieza el argumento que quieran, salvo por la esencia de lo que votan.

Su voto esencial será por la autocracia o por la democracia. Sin matices. Definirá una época de México.

Hablamos de los votos de 11 consejeros del INE y cinco magistrados del Tribunal Electoral. En realidad, de seis del INE y tres del Tribunal, pues sólo necesitan mayoría en ambos órganos.

Los consejeros y los magistrados electorales son la minoría clave del momento. Pueden resultar una minoría trágica para la democracia, si votan de un lado, y heroica, si votan del otro.

El país apenas conoce los nombres de los miembros de esta minoría, pero la historia los mira y los recordará.