Minuto a Minuto

Nacional México y Qatar fortalecen cooperación con acuerdos y nueva agregaduría naval
Destacó la próxima apertura de una agregaduría naval en la Embajada de México en Qatar para fortalecer la cooperación marítima y de seguridad
Internacional El voto anticipado en EE.UU. favorece a los demócratas a un mes de las legislativas
En varios estados aumentó el número de ciudadanos registrados como demócratas, en comparación con las elecciones presidenciales de 2024
Nacional México acuerda medidas en seguridad y sanidad para fortalecer la industria del aguacate
El anuncio ocurre un día después de que México informara que impedirá exportar aguacate de huertas deforestadas en Michoacán y Jalisco
Deportes Liverpool prepara millonaria oferta por la promesa mexicana Gilberto Mora
El medio 'Football Insider' detalló que Gilberto Mora ha despertado el interés de varios clubes europeos, entre ellos los de la Premier league
Nacional La SEP dará acompañamiento tras ataque armado en secundaria de Torreón
La dependencia expresó sus condolencias a familiares y amigos de la víctima, así como a toda la comunidad educativa

La adjudicación que hizo la FIFA de la sede del Mundial de fútbol 2026 fue, como todas lo han sido, producto de una consideración mercantil. En primer lugar, había que rotar los continentes y, en consecuencia, le tocaba a América.

Luego, de los países americanos, el potencial económico de los Estados Unidos —y su cauda de ingresos publicitarios— era una consideración importante. Ahora bien, los Estados Unidos ya habían sido el escenario de una Copa Mundial. ¿Por qué no repetir la experiencia mixta de 2002 que se jugó en Corea del Sur y Japón?

¿Por qué no? El mercado de América es para la FIFA, más al norte de México, tierra de conquista.

Salvo, tal vez, Brasil, los países al sur del Bravo no tienen ni la capacidad económica ni logística para albergar esos juegos. Lo demostró Colombia en 1986, cuando reconoció que ese privilegio le quedaba grande, y Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo Bárcenas convencieron a Miguel de la Madrid para que recogiera el reto. Y, después de que el Estadio Azteca quedara intacto de los temblores de 1985, se hizo una copa muy potable, incluyendo el legendario gol de la “mano de Dios” a cargo de su profeta Maradona. Que eclipsó el gol de Burruchaga que le dio más tarde el campeonato a los gauchos, derrotando a Alemania.

El mercado mexicano del fútbol es casi infinito. Por eso quedó así: la Copa del Mundo 2026, que comienza en menos de tres meses, será una copa norteamericana, con los principales partidos en los estadios de Estados Unidos y los adyacentes en Canadá y México. Hecho el tiro.

Los gobernadores de las tres sedes alternas mexicanas, el Azteca, el BBVA de Nuevo León y el Akron de Guadalajara, quisieron sacar raja política a todo este asunto, que es estrictamente negocio.

La señora Clara Brugada, a quien le regalaron la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, se acaba de despachar con la cuchara grande de la seguridad. Algo sabrá. Grandes desplazamientos, círculos de seguridad, drones y otras pendejadas para el partido de inauguración y otros pinchurrientos que le tocan.

El gobernador de Jalisco, que no sabe dónde esconderse luego de la reacción de los amigos del Mencho que pusieron a su estado de cabeza, no promete mucho. Ni puede cumplir.

El mentirosillo gobernador de Nuevo León, Samuel García, está determinado a subirse al carricoche del Mundial para postular a su esposa al puesto de su sucesión. Se puso a prometer el oro y el moro. No es nada nuevo, así acostumbra este Pinocho: prometió líneas del metro, nuevo aeropuerto, megaplanta de Musk y sus carros eléctricos, estadio para los Tigres, lo que sea necesario prometer.

Nada, absolutamente nada, estará listo.

La Copa, en lo que a México concierne, será, como decía el Perro Bermúdez, un tirititito.

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Como mexicano, debiera incomodarme la manera en que Donald Trump el sábado en Miami se refirió a la presidente de mi país, de manera más que burlona: “no señora presidente, no”, ridiculizó diciendo que así le rogó ante su oferta de mandar tropas a México.

Me dolió mucho más cuando presentó a su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, elogiando el bilingüismo de este prospecto de presidente. Muy bien. Solo que después vino una frase demoledora: “Yo no voy a aprender su pinche idioma. No tengo tiempo”.

¿Necesitamos algo más?

[email protected]